Argos el ciego - Gesualdo Bufalino

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Argos el ciego - Gesualdo Bufalino

Mensaje  Ivanovich el Miér Jun 23, 2010 8:17 pm



Editorial Anagrama - Colección compactos
PVP 5.71
Año de edición: 1984
Primera edición en España: 1987


El narrador, asediado por el invierno en un hotel de Roma, evoca, para curarse de sus accesos de angustia, antiguas aventuras en el corazón del Sur, en tiempos de su juventud. Un soberbio diario-novela que puede leerse como balada de las damas de antaño o como de un viaje que vanamente se obstina a promover en leyenda su pobre «vita nuova» .


Argos el ciego, de 1984, es uno de lo grandes libros de la memoria de este fin de siglo. Instalado en un hotel de Roma, el narrador, que se llama también Gesualdo, evoca un verano feliz, de 30 años atrás, en Módica, al sur de Sicilia. Tiene "los nervios deshechos", ha cumplido ya los 60 años, "razonable edad para morir, no tanto para escribir", y quiere hacer un "libro feliz" sobre el tiempo de la dicha. Con los cien ojos de la memoria, este Argos contemporáneo, ciego ya por la decrepitud, deja fluir los recuerdos, la evocación de la edad, su edad, del amor. El incendio de la vida asoma sus llamaradas en el teatro de ceniza del hotel romano. Entonces, Módica, el pueblo rememorado, "era un teatro", anota Argos-Bufalino, "un escenario de piedras rosa, una fiesta de prodigios. Y cómo olía a jazmín al hacerse de noche". Vuelven a la memoria las soñadas muchachas en flor; la transitan también los galanes quemados por el deseo. Pues este libro habla de la felicidad, de la gloria de los cuerpos llameantes.
Fuente: http://www.elpais.com/articulo/cultura/BUFALINO/_GESUALDO/Don/Gesualdo/elpepicul/19960627elpepicul_14/Tes
avatar
Ivanovich

Cantidad de envíos : 9308
Fecha de inscripción : 22/05/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Argos el ciego - Gesualdo Bufalino

Mensaje  Ivanovich el Miér Jun 23, 2010 8:24 pm

Yo a este autor lo he descubierto tarde con la lectura de la sorprendente "Perorata del apestado". La relación de Bufalino con la literatura es totalmente pasional, lírica y sensual y el resultado es, cómo no, un estilo algo exagerado pero que me apasiona, me conquista, me seduce (pero claro, hace poco una amiga me dijo que me gustan los libros "melancólicos", igual tiene razón). Y por eso no me extraña que la materia prima tanto de la "perorata" como de "Argos el ciego" sea el amor.

Dicen que recordar (re-cordare) es volver a pasar por el corazón y de eso va esta estupenda novela -simple y compleja a la vez, hasta donde el lector quiera-, la recreación que el narrador, a las puertas de la vejez (ni tan viejo ahora, ni tan poco muchacho entonces), hace de aquel verano del 51 en que recuerda haber sido feliz; como Scherezade, contar para no morir, o escribir como simulacro de vivir. Una historia de tintes “galdosianos” en un pueblo de Italia, con sus gentes, que sirve de base para que el autor plantee una tesis sobre temas tan universales de la literatura como son el desamor, la memoria y la fugacidad del presente.

Una novela breve, escrita con una extraordinaria riqueza narrativa, propia de Don Gesualdo, capaz de arrancar del lector todo tipo de sensaciones. Gesualdo Bufalino es un pedazo de autor, brillante, brillante. Ya me lo pareció con “Perorata del apestado” y me lo confirma este segundo libro que leo. Y quiero leer más.

Así empieza el libro:
Fui joven y feliz un verano, en el 51. Ni antes ni después: aquel verano.
Así termina:
Vida, cuanto más languidece tu fuego más lo amo. Gota de miel, no te caigas. Minuto de oro, no te vayas.
Desde la masacre que supone la vejez, Gesualdo recuerda aquellos días de felicidad en esa pequeña localidad Italiana (Módica), las gentes, sus amores/desamores equivocados de patético aprendiz de don Juan; con María Venera, con Cecilia, con Isolina, con la madame de la pensión, amores equivocados, pero amores al fin (“no había amado, sólo querido amar”, que terrible condena esconde esa frase o quizá no, porque tan hermoso puede ser vivir la vida que “fingir y mentirse vivirla”), una fugaz felicidad, dice el narrador –también de nombre Gesualdo-, para “poder recordar mañana que había sido joven, que había estado vivo”.

Un libro, en fin, con un enorme poso de humanidad, de melancolía también, lleno de guiños del narrador al lector y de referencias culturales también (con notas al pie de página, afortunadamente). Un libro que merece la pena, en serio.

Gesualdo Bufalino murió en 1996 con 76 años de edad a causa de un accidente de circulación.

http://es.wikipedia.org/wiki/Gesualdo_Bufalino

Quiero más.

avatar
Ivanovich

Cantidad de envíos : 9308
Fecha de inscripción : 22/05/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.