Fragmentos de libros que hablan de otros libros

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Fragmentos de libros que hablan de otros libros

Mensaje  Madison el Lun Jun 02, 2008 5:01 am

Como estamos en plenaa feria del libro vamos a hacer un pequeño homenaje a esos autores que escribieron y escriben en sus libros sobre libros.
Empiezo yo con este.

- Su marido colecciona libros, ¿no es así?
- Tiene una habitación llena.
- ¿Qué clase de libros?
- De toda clase. Es un hombre muy culto.
- ¿No le interesaban algunos en especial?
La mujer reflexionó brevemente.
- Puede que los muy antiguos – dijo –, pero no lo sé. Yo casi nunca entro en la biblioteca.
- ¿No comparte la afición de su marido?
- Oh sí, me encantaba leer. Sobre todo novelas románticas y poesía. Por desgracia, ya no puedo hacerlo.
- ¿Por un problema en la vista? – preguntó don Lázaro –. Ahora existen lentes correctoras muy eficaces.
- Mis ojos están bien – repuso la señora Brissot –. Lo que está mal es otra cosa. – Dejó escapar un suspiro –. Cuando tuve el accidente, no solo me fracturé la espalda; también me golpeé la cabeza y quedé inconsciente. Más tarde, cuando recobré el conocimiento, descubrí que no podía leer. Veía las letras, pero no significaban nada para mí; eran simples garabatos sin sentido. Y después de treinta años, eso sigue siendo lo que veo cuando abro un libro: garabatos.
- ¿Los médicos no han podido ayudarla?
- Los médicos están tan sorprendidos como yo. Dicen que el golpe debió lesionar la parte de mi cerebro que se ocupaba de la lectura y que no pueden hacer nada para remediarlo. – Sonrió con tristeza –. Aquella caída no me robó solo las piernas del cuerpo, sino también las del alma.

Caligrafia Secreta de César Mallorquí
avatar
Madison

Cantidad de envíos : 5195
Fecha de inscripción : 17/03/2008

Ver perfil de usuario http://cafedemadison.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: Fragmentos de libros que hablan de otros libros

Mensaje  ILONA el Lun Jun 02, 2008 5:28 pm

Yo jamás he tenido tiempo para leer, pero nada, jamás, ha podido impedirme que acabara una novela que amara.
La lectura no depende de la organización del tiempo social, es, como el amor, una manera de ser.

Daniel Pennac, "Como una novela".
avatar
ILONA

Cantidad de envíos : 2127
Edad : 51
Fecha de inscripción : 18/03/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Fragmentos de libros que hablan de otros libros

Mensaje  Carmen Neke el Sáb Jun 14, 2008 1:24 am

Rayuela (cómo no), capítulo 34

En setiembre del 80, pocos meses después del
Y las cosas que lee, una novela, mal escrita,
fallecimiento de mi padre, resolví apartarme de los
para colmo una edición infecta, uno se pregunta
negocios, cediéndolos a otra casa extractora de Jerez
cómo puede interesarle algo así. Pensar que se ha
tan acreditada como la mía; realicé los créditos que
pasado horas enteras devorando esta sopa fría y de-
pude, arrendé los predios, traspasé las bodegas y sus
sabrida, tantas otras lecturas increíbles, Elle y Fran-
existencias, y me fui a vivir a Madrid. Mi tío (primo
ce Soir, los tristes magazines que le prestaba Babs.
carnal de mi padre), don Rafael Bueno de Guzmán
Y me fui a vivir a Madrid, me imagino que después
y Ataide, quiso albergarme en su casa; mas yo me
de tragarse cinco o seis páginas uno acaba por en-
resistí a ello por no perder mi independencia. Por
granar y ya no puede dejar de leer, un poco como
fin supe hallar un término de conciliación, combi-
no se puede dejar de dormir o de mear, [...]
nando mi cómoda libertad con el hospitalario deseo [...]
avatar
Carmen Neke

Cantidad de envíos : 17764
Fecha de inscripción : 29/03/2008

Ver perfil de usuario http://actosdelectura.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Stefan Zweig - Carta de una desconocida

Mensaje  Wara el Lun Jun 16, 2008 11:26 pm

... Vi un montón de libros. Los colocaron en la puerta y allí el mismo criado les fue quitando el polvo uno por uno.

Me acerqué curiosa y disimuladamente al montón, que seguía creciendo; el criado no me despachó de allí, pero tampoco me animó, y en tal situación no me atreví a tocarlos, aunque me daban ganas de pasar los dedos por las encuadernaciones de blanco cuero. Me limité a mirar tímidamente los títulos: eran libros franceses e ingleses, y algunos en no sabía qué lengua. Me hubiera quedado mirándolos horas enteras, pero me llamó mi madre.

Toda la tarde me la pasé pensando en ti, aun sin conocerte todavía. Yo no tenía más que una docena de libros baratos, encuadernados en cartón, usados y rotos, y los quería mucho y los leía muchas veces. Y entonces me preguntaba cómo sería el hombre dueño de todos aquellos libros soberbios, que los había leído todos, que comprendía todas aquellas lenguas y que era, al mismo tiempo que rico, tan sabio. Recordando aquel montón de libros, sentía hacia su dueño una especie de respeto sobrenatural.
avatar
Wara

Cantidad de envíos : 5951
Localización : En algún finisterre
Fecha de inscripción : 30/03/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

PAUL THERUX "La sombra de Naipaul"

Mensaje  Carmen Neke el Mar Jun 17, 2008 11:56 pm

Vidia y yo nunca hablábamos de sus libros que yo había reseñado. No hacía falta. Una crítica literaria no era un favor de amigo; era una actividad literaria, un juicio intelectual. Como el propio Vidia decía: si escribes una reseña, tienes que haber llegado a una conclusión sobre el libro, algo que un lector normal casi nunca hace.
avatar
Carmen Neke

Cantidad de envíos : 17764
Fecha de inscripción : 29/03/2008

Ver perfil de usuario http://actosdelectura.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Una historia de amor y oscuridad

Mensaje  Q el Miér Jun 18, 2008 2:28 am

Leía en una postura extraña: el libro sobre las rodillas, la espalda y la nuca arqueadas e inclinadas sobre el libro. Cuando se ponía a leer así, me parecia una niña tímida escondiendo los ojos entre las rodillas.
El autor habla de su madre, este libro está lleno de referencias y recuerdos de y sobre libros
avatar
Q

Cantidad de envíos : 9985
Localización : leyendo
Fecha de inscripción : 30/03/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Marjolijn Februari "De literaire kring" (El círculo literario)

Mensaje  Carmen Neke el Mar Jun 24, 2008 9:56 pm

¿Por qué las palabras de un poeta siempre son más conmovedoras que las propias palabras? Por el mismo motivo que las historias de amor ajenas siempre te conmueven más que las propias. Porque son ajenas. Porque tú te quedas fuera - con tu carácter cuestionable, y con tu cuerpo de segunda categoría.
avatar
Carmen Neke

Cantidad de envíos : 17764
Fecha de inscripción : 29/03/2008

Ver perfil de usuario http://actosdelectura.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

En la casa de baños - Anton P. Chéjov

Mensaje  Wara el Dom Sep 07, 2008 11:57 am


Venía todos los días y se quedaba hasta la medianoche, hablaba con ella de distintas ciencias y de física... Le llevaba libros, ella tocaba el piano... Siempre se inclinaba más por los libros. Mi Dasha es ilustrada de por sí, los libros no le son necesarios, no son más que una diablura. Y él insistía todo el tiempo, lee esto, lee lo otro y consiguió aburrirla mortalmente. Me di cuenta de que se enamoró de ella. Pero se veía claramente que ella, nada. "Papá -me decía-, no me gusta porque no es militar". No es militar, pero eso no importa. Tiene categoría, es noble, está bien alimentado, es abstemio, ¿qué más se puede pedir? Se hicieron novios.

(año 1885)
avatar
Wara

Cantidad de envíos : 5951
Localización : En algún finisterre
Fecha de inscripción : 30/03/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Plataforma - Michel Houellebecq

Mensaje  Carmen Neke el Dom Oct 19, 2008 7:27 am

Cogí con resignación La tapadera, de John Grisham. Era un best-seller norteamericano, uno de los mejores, uno de los más vendidos, se entiende. El héroe era un joven abogado, guapo y con un brillante futuro, que trabajaba noventa horas por semana; aquella mierda no solo estaba escrita de antemano como un guión, sino que se veía que el autor ya había pensado en el casting, estaba claro que había escrito el papel para Tom Cruise. La mujer del héroe tampoco estaba mal, aunque solo trabajaba ochenta horas por semana; pero a Nicole Kidman no le pegaba mucho, no era un papel para una chica con el pelo rizado, sino más bien con el pelo liso. A Dios gracias, los tortolitos no tenían hijos, y así se evitaban algunas escenas insoportables. Era una novela de suspense, bueno, un suspense moderado: desde el segundo capítulo estaba claro que los directivos de la compañía eran unos cabrones, y no había ni que soñar que el héroe pudiera morir al final; ni su mujer tampoco. En el ínterin, para demostrar que no estaba de broma, el novelista iba a sacrificar a algunos personajes simpáticos de segunda fila; quedaba por saber a cuáles, y eso podía justificar la lectura. Quizá al padre del héroe: sus negocios iban mal, le costaba adaptarse a la gestión de producción por proyectos. A mi me daba la impresión de que íbamos a asistir a su último Thanksgiving.
avatar
Carmen Neke

Cantidad de envíos : 17764
Fecha de inscripción : 29/03/2008

Ver perfil de usuario http://actosdelectura.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Haruki Murakami - Hardboiled Wonderland and the End of the World

Mensaje  Carmen Neke el Mar Nov 04, 2008 4:54 am

Me encanta Somerset Maugahm. Me he leído tres veces El filo de la navaja. Tal vez no sea una novela espectacular, pero es un libro que se lee muy bien. Lo prefiero así que a la inversa.
avatar
Carmen Neke

Cantidad de envíos : 17764
Fecha de inscripción : 29/03/2008

Ver perfil de usuario http://actosdelectura.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Douglas Adams, Informe sobre la Tierra: fundamentalmente inofensiva

Mensaje  Carmen Neke el Lun Mar 16, 2009 4:44 am

Mejor no pensarlo. Prefería sentarse a leer, o lo hubiese preferido en caso de que hubiera habido algo que mereciese la pena leer. Pero en las historias barteldanas nadie quería nunca nada. Ni siquiera un vaso de agua. Si tenían sed iban a buscarlo, desde luego, pero si no estaba a su alcance no volvían a pensar en ello. Acababa de leer un libro entero donde el protagonista, tras realizar diversas actividades a lo largo de una semana, como trabajar en el jardín, jugar bastantes partidos de tenis, ayudar a reparar una carretera y hacer un hijo a su mujer, moría inesperadamente de sed justo antes del último capítulo. Irritado, había hojeado el libro hacia atrás y al final encontró una referencia de pasada a cierto problema de fontanería en el capítulo segundo. Eso era todo. Así que aquel tipo se moría. Suele pasar.

Eso ni siquiera era el punto culminante del libro, porque no lo había. El personaje moría hacia la tercera parte del penúltimo capítulo, y el resto de la narración versaba de nuevo sobre la reparación de carreteras. La novela simplemente se caía muerta a la palabra número cien mil, porque esa era la extensión de los libros en Bartledán.
avatar
Carmen Neke

Cantidad de envíos : 17764
Fecha de inscripción : 29/03/2008

Ver perfil de usuario http://actosdelectura.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Amos Oz - Una historia de amor y oscuridad

Mensaje  Carmen Neke el Dom Jun 14, 2009 9:27 pm

Papá tenía una relación sensual con sus libros. Le gustaba tocarlos, arañarlos, acariciarlos, olerlos. Le excitaban los libros, no podía contenerse, tenía que tocarlos, incluso los libros de extraños. Y los libros de entonces eran mucho más atractivos que los libros de nuestra época: siempre había algo que oler, algo que acariciar y tocar. Había libros con estampaciones doradas sobre encuadernaciones de cuero aromático y un poco áspero, cuyo tacto te daba piel de gallina, como si tocaras algo escondido e inaccesible, algo que temblaba un poco y se erguía al contacto de tus dedos. Y había libros con encuadernaciones de cartón forradas de tela, pegadas con cola cuyo olor era maravillosamente sensual. Cada libro tenía su propio olor, secreto y excitante. A veces el forro de tela colgaba un poco suelto del cartón, provocativo como una falda atrevida, y entonces era difícil contenerse y no asomarse furtivamente a la oscura hendidura entre el cuerpo y la ropa y aspirar su olor vertiginoso.
avatar
Carmen Neke

Cantidad de envíos : 17764
Fecha de inscripción : 29/03/2008

Ver perfil de usuario http://actosdelectura.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Nathaniel Hawthorne – Musgos de una vieja casa parroquial

Mensaje  Wara el Jue Jun 18, 2009 2:34 am

.
Almacenada en la buhardilla estaba parte de la biblioteca de mi predecesor; receptáculo no inapropiado, por cierto, para el desolador desecho que constituía el grueso de los volúmenes. En una subasta, esas antiguallas no habrían valido nada. En la venerable buhardilla, no obstante, poseían un interés muy independiente del valor literario en cuanto legados, muchos de ellos transmitidos progresivamente por una serie de manos consagradas desde los días de los poderosos beatos puritanos (…) No por esos libros el mundo sería alguna vez mejor. Unos pocos eran infolios latinos de autores católicos; otros demolían el papado a martillazos de inglés llano. Una disertación sobre el Libro de Job —que sólo el mismo Job habría tenido la paciencia de leer— llenaba al menos una veintena de pequeños tomos en cuarto, de lomo grueso, a una media de dos o tres volúmenes por capítulo. Luego había un pesado ejemplar en folio del Cuerpo de la Divinidad; cuerpo en exceso robusto, era de temerse, para abarcar el elemento espiritual de la religión. Este tipo de volúmenes databan de doscientos años atrás, o más, y encuadernados la mayoría en piel negra tenían justamente el aspecto que solemos atribuir a los tratados de brujería. Otros, no menos antiguos, eran del tamaño adecuado para los bolsillos grandes de los chalecos de antaño; diminutos, pero negros como sus hermanos más grandes y abundantes de citas en griego y latín. A mí estos libritos me daban la impresión de que, pensados para tamaños mayores, por desgracia se habían atrofiado en una fase temprana del crecimiento.

Nathaniel Hawthorne
Musgos de una vieja casa parroquial

.
avatar
Wara

Cantidad de envíos : 5951
Localización : En algún finisterre
Fecha de inscripción : 30/03/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Roberto Bolaño - 2666

Mensaje  Carmen Neke el Lun Ene 18, 2010 6:37 am

El farmaceútico le contestó, sin volverse, que le gustaban los libros del tipo de La metamorfosis, Bartleby, Un corazón simple, Un cuento de Navidad. Y luego le dijo que estaba leyendo Desayuno en Tiffanys, de Capote. Dejando de lado que Un corazón simple y Un cuento de Navidad eran, como el nombre de este último indicaba, cuentos y no libros, resultaba revelador el gusto de este joven farmaceútico ilustrado, [...] que prefería claramente, sin discusión, la obra menor a la obra mayor. [...] Qué triste paradoja, pensó Amalfitano. Ya ni los farmaceúticos ilustrados se atreven con las grandes obras, imperfectas, torrenciales, las que abren camino en lo desconocido. Escogen los ejercicios perfectos de los grandes maestros. O lo que es lo mismo: quieren ver a los grandes maestros en sesiones de esgrima de entrenamiento, pero no quieren saber nada de los combates de verdad, en donde los grandes maestros luchan contra aquello, ese aquello que nos atemoriza a todos, ese aquello que acoquina y encacha, y hay sangre y heridas mortales y fetidez.

Roberto Bolaño, 2666
avatar
Carmen Neke

Cantidad de envíos : 17764
Fecha de inscripción : 29/03/2008

Ver perfil de usuario http://actosdelectura.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

"ULISES" DE JOYCE EN "LA CASA DE RIVERTON " DE KATE MORTON

Mensaje  Ayla 08 el Miér Sep 21, 2011 7:03 am

Robbie regresó. No dio explicaciones acerca de los motivos de su ausencia. Sencillamente, se sentó en el sillón de Teddy, como si el tiempo no hubiera pasado, y le entregó a Hannah su primer volumen de poesía. Ella estuvo a punto de decirle que ya había comprado un ejemplar cuando él sacó otro libro del bolsillo de su abrigo. Era pequeño, con tapas de color verde.
—Para usted —declaró, extendiendo su brazo hacia ella.
Hannah sintió que sus latidos se aceleraban cuando vio el título: era el Ulises de Joyce, que estaba prohibido.
—Pero ¿dónde lo ha...?
—Un amigo en París.
Hannah recorrió con sus dedos la cubierta del Ulises. Conocía el tema de la novela: la agonizante relación física de un matrimonio. Había leído —en realidad, Teddy le había leído— las críticas publicadas en el periódico. Su esposo había dicho que se trataba de un libro indecente y ella había asentido, para manifestar su acuerdo. Lo cierto es que el tema le resultaba extrañamente conmovedor, pero podía adivinar cuál habría sido el comentario de Teddy si lo hubiera confesado. Probablemente la habría tomado por chiflada, obligándola a consultar con un médico. Tal vez tuviera razón.
Sin embargo, aun cuando la posibilidad de leer la novela le resultaba estimulante, no podía definir la sensación que le provocaba el hecho de que Robbie se la hubiera regalado. ¿Pensaría que ella era una mujer para quien esos temas eran algo común? O peor aún, ¿se estaba riendo de ella? ¿Creía que era una mojigata?
avatar
Ayla 08

Cantidad de envíos : 4820
Fecha de inscripción : 18/05/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Fragmentos de libros que hablan de otros libros

Mensaje  Madison el Sáb Dic 03, 2011 10:31 am


Seguramente tus conocimientos de francés avanzaron con mayor rapidez gracias at teatro y no tanto gracias a mí. Yo pretendía que emplearas un método alemán que consistía en aprender de memoria al menos treinta páginas de un libro. Habíamos elegido El Extranjerode Camús, que comienza así: Hoy ha muerto mamá. O quizás ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo:"Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias."Esta primera página sigue heciéndonos reir todavía hoy cuando nos la recitamos.


Carta a D.-André Gorz

avatar
Madison

Cantidad de envíos : 5195
Fecha de inscripción : 17/03/2008

Ver perfil de usuario http://cafedemadison.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: Fragmentos de libros que hablan de otros libros

Mensaje  Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.