Relato ENERO 2012: DESIERTO

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Relato ENERO 2012: DESIERTO

Mensaje  Mala el Lun Ene 02, 2012 5:35 am


Pues lo pensado por lo hecho, este mes la palabra nexo será DESIERTO, cómo siempre en cualquiera de sus acepciones e intenciones.

Vayan, venga, a ello, claro que sí, sin pausa, calmadamente, esperemos muchos: cheers


Ya conocen el reglaje: pueden enviarme sus textos por íntimo mensaje, hasta el día 20 a la hora bruja.


Suerte a todos
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Re: Relato ENERO 2012: DESIERTO

Mensaje  Mala el Mar Ene 10, 2012 3:39 am

Vamos con la primera duna de este desierto...


VACÍO

Vacío.

Abro la nevera, nada. Como en mis venas, nada.

Hace días que no salgo de casa. El esfuerzo que me supone hablar, prestar atención a una conversación, por simple que sea, estresa mi mente.

Enciendo el ordenador, desconfiado, desganado. Leo, sin responder, los correos nuevos que con letra negrita reclaman mi atención. Leo sin fijarme apenas en el remitente. ni en el mensaje.

Vivo en un desierto vital, como mi corazón tras la ruptura.

Tengo sed. Levanto la vista buscando el vaso que anoche dejé a medias. La mano no lo alcanza y no insisto, me supone un gran esfuerzo estirar el brazo.

Cierro los ojos. La recuerdo.

Arena.

Suena una música, apenas una melodía lejana para volver a recordarme su adiós. La odio, no, quiero odiarla. Si pudiera, si pudiera la odiaría.

En la esquina sigue la maceta azul; Ahora con tierra yerma donde ayer lucían sus gardenias.

Enciendo un cigarrillo, solo humo, como me siento en este momento. Solo humo, sin vida, sin energía ni deseo, infértil, solitario, temeroso del presente e incapaz del futuro.

Solo.

Solo.

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Re: Relato ENERO 2012: DESIERTO

Mensaje  Mala el Mar Ene 10, 2012 10:18 pm

De seguir así, este mes el Wara no quedará desierto.



Pérdida

Miro alrededor y descubro los pequeños detalles que atestiguan lo que fue nuestra vida. Cada cosa, cada pequeño adorno, cada almohadón, cada silla, está en ese lugar porque tú la ubicaste allí y no tengo ni deseo ni voluntad para modificar eso que con tanto esmero pusiste en lo que considerabas “la mejor ubicación”. Siento la cara mojada. Me paso la mano con violencia, casi un manotazo, pero no logro detener el torrente de lágrimas. Hundo la cabeza en las rodillas, me hago un ovillo en el sofá, ese sofá por el que tuvimos tantos entredichos. Estrujo los almohadones entre mis manos. Y grito, grito con desesperación, rabia e impotencia, con la cara sepultada entre la manta y los cojines, y no comprendo nada.

Ahora estoy solo en medio del silencio total. En esa sala faltan los integrantes más importantes. Tú, los niños. Y entonces todo se convierte en un inmenso reloj de arena en el que estoy siendo sepultado por ese torrente que me ahoga, del que quiero salir y no puedo, ni quiero, pero mi propia muerte no sería solución ni liberación.

Esa mañana salieron rumbo a la escuela. Siempre los llevaba yo, pero esa mañana tenía cosas que hacer temprano y le pregunté a ella si podía llevarlos. “Claro”, me dijo, “¿qué problema hay?”. Salieron a las corridas, me dio un beso rápido en los labios, nunca se iba sin besarme “te veo en un rato” con una sonrisa, los niños no me prestaron atención. Imagino la escena del coche, irían conversando, como todas las mañanas, acerca de las pequeñas cosas que harían, de las tareas incompletas por las que seguramente hubo regaños, las disputas entre los niños, inevitables a esa hora de la mañana. ¿Te habrán distraído esas peleas? Prefiero pensar en que era imposible imaginar que ese camión aparecería de la nada por la calle lateral, que los aplastaría literalmente al arrastrarlos y estamparse contra la pared de la casa de la esquina. “Un desgraciado accidente” diría el periódico.

Cuando sonó mi móvil desde tu número –siempre te insistí para tenerlo identificado con una AAA, para que si pasaba algo supieran que a ese número tenían que llamar- y esa voz que no era la tuya me preguntó si era familiar de una mujer y unos niños que iban en un automóvil gris oscuro de matrícula… sentí que se me helaba la sangre. Me dijeron que fuera al hospital.

Dice el forense que murieron todos instantáneamente. Que seguramente no sufrieron. Tuve que entrar a reconocerlos y la vista de los pequeños bultos cubiertos por las sábanas, y el bulto más grande, ese que reconocí tan fácilmente a pesar del daño sufrido, ese cuerpo que tantas veces toqué y acaricié y amé, me hizo doblar las rodillas. Caí al suelo y no podía levantarme.”Tenga valor, señor” me dijo la enfermera. Valor. Qué sabe esta mujer. Qué sabe… Uno a uno, los vi, los reconocí, los toqué y sin poder contenerme besé tu rostro increíblemente intacto, sintiendo mi alma transformarse segundo a segundo en un desierto que ni todas las lágrimas que pueda derramar transformarán de nuevo en el jardín que fue.
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Re: Relato ENERO 2012: DESIERTO

Mensaje  Núria el Mar Ene 10, 2012 10:41 pm

Spoiler:
(algún desierto con oasis, por favor? JO-der!)
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Re: Relato ENERO 2012: DESIERTO

Mensaje  Mala el Miér Ene 11, 2012 6:27 am


Pues parece que este mes está lloviendo en el desierto, ya parece que asoman las primeras palmeras de la primavera.



Un desierto llamado Alzheimer


Cuántas comidas habrás preparado para los demás y ahora te atragantas porque se te ha olvidado masticar.
Siento, madre, que tu cerebro está saturado de penas. Manoli nos salió ligerita de cascos. Allí le traía los hijos para que usted los criara. Y yo que también he tenido lo mío, que usted ha hecho suyo. ¿Recuerda madre cómo quise a la Dori, y de qué manera me dejó cuando se largó con otro? Ahí estaba usted llenando el vacío porque no veía sino desierto. "¡Pa' lante, mi hijo, pa' lante! que mujeres las hay muy buenas, sólo hay que saber esperar y quererse uno mismo". Y no me llevó a ningún loquero de esos que te atiborran de pastillas y te dejan los músculos bobos. Usted me preparaba calditos y potajes porque me olvidaba de masticar, como usted ahora mismo; y me acompañaba a caminar hasta la playa a coger los rayos del sol y la brisa marina. Y me decía: ¡Pa' lante, mi hijo, pa' lante!
Y como cuidaba a nuestro padre cuando venía con unas copas de más; usted en vez de reñirle lo acompañaba hasta la habitación y lo ayudaba a desvestirse, y meterlo en la cama. Lo cubría y le hablaba muy despacio sin ninguna señal de compasión o disgusto. Pero siempre firme a la mañana siguiente: "Manuel, tenemos que hablar". Y hablabas tú sola: del respeto, de la honradez y de lo feo que era llegar a esas horas y de esa manera. Me enseñaste que para decir las cosas sobraban los gritos y las palabras mal dichas. Desde aquí lo estoy viendo preparar el zumo de naranjas dulces que te lo traerá a las cuatro en punto. Tu rosa en la bandeja y un poema nuevo de Mario Benedetti, tu preferido.
Pero tengo miedo de que el hombre se me venga abajo; de que lo atrape la congoja y los recuerdos buenos. Últimamente se le ve más delgado y distraído. Un hombre que da tanto y no recibe ni una sola caricia se va consumiendo por dentro. ¡Y es qué ha tenido tanto contigo!
Andas en un desierto de sombras con imágenes desordenadas y caras desconocidas. De repente aparecen unos miedos que transformas en llanto; y acudimos para consolarte sin saber el motivo o la causa, si es por dolor o por un fugaz recuerdo.
Ahora me apetecería ayudarte a salir de esta cama y llevarte hasta la playa. Sacarte de ese abismo y empezar a vivir de nuevo. Y decirte a ti, madre, las mismas cosas bellas que me decías cuando solo veía dunas de arenas.

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Re: Relato ENERO 2012: DESIERTO

Mensaje  Núria el Miér Ene 11, 2012 8:21 am

Spoiler:
Por favor, tengan piedad de las ciclotímicas...
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Re: Relato ENERO 2012: DESIERTO

Mensaje  Mala el Sáb Ene 14, 2012 10:01 pm

Sigue desarenando el reloj del Wara, no hay golpe de calor que sirva de excusa para que no vayan enviando más relatos.

Dos por duna


-¿Es éste el autobús que te deja en el desierto?
-Así es, parada única. Son siete dólares- me objetó el conductor.

Pagué y no acepté el cambio, porque allí adonde iba el dinero carecía de valor. No me sentí irresponsable. Así se lo dije a mi otro yo.
Enfilamos el delgado y desolado pasillo. Me acomodé en un asiento raído, junto a una ventanilla sin cristal.
Ocupábamos el autobús, nosotros y tres viajeros más. El resto de los asientos permanecían silenciosos, con cuerpos de un aire tibio encima.

El autocar se puso en marcha y uno de los viajeros soltó un alarido de velocidad.
-No sufras.
-Tranquilo- me consolé.

Únicamente escuchábamos el impacto de los grumos de arena volátil chocar contra el visillo de los respaldos.
La carretera era una inmensa recta de gravilla y cunetas. A mi izquierda veía páramos deslucidos bajo un cielo encharcado y patibulario. A mi derecha estaba yo, de brazos cruzados, medio durmiendo.
De repente nos despertó el exabrupto de un pinchazo.
-Van a tener que bajar- gritó el conductor.
Descendimos por la escalerilla de atrás, y me dí cuenta de la considerable extensión de la tierra. Dos de los viajeros comenzaron a caminar por un sendero hacia unas sombras.
-Nosotros nos quedaremos aquí, gracias por todo- dijeron.

El conductor reparó la rueda y continuamos con la ruta. Nosotros reocupamos el mismo asiento, y el viajero restante se acercó a charlar con el conductor, hasta que no sé porqué motivo, el autobús desaceleró hasta estacionar en un recodo de la planicie. El viajero bajó de malos modos, y al arrancar de nuevo, le vi en la distancia permanecer como una estaca plantada en mitad de la muerte.
Al cabo de cuatro horas, cuando el sol comenzaba a enrojecerse, y las dunas resaltaban del terreno como pechos sin pezones, el autobús se detuvo.
-Hemos llegado- chilló el conductor.

Bajé del entramado metálico, único signo de civilización a la redonda, y lo observé girar y alejarse entre la bruma ventosa del desierto.
Bebí agua de un botellín de la mochila, instalé la tienda de campaña, saqué un libro y me dispuse a leer hasta saciarme.
Quedaban cuatro días hasta que el autobús regresase. Escondí durante uno de sus despistes, bajo una piedra en la arena el billete de vuelta, conscientes ambos de que uno de los dos no podía retornar, lo que en el caso de que él así lo hiciese, significaría mi muerte por debilitamiento e insolación.
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Re: Relato ENERO 2012: DESIERTO

Mensaje  Mala el Sáb Ene 21, 2012 2:08 am


Señorías, el plazo faltará esta noche a las doce. Hagan su envío ya, si pretenden pretender. Mañana será tarde para la alcancía gloriosa. Que sabido sea, y se actúe en esa línea. El tiempo es agotado casi, y el marchamo es inemparable, o como se diga.


el tutorando del asunto

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