El intelectual melancólico.-Jordi Gracia

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El intelectual melancólico.-Jordi Gracia

Mensaje  Ese maldito yo el Jue Feb 16, 2012 6:13 am


ISBN 978-84-339-6333-8
PVP sin IVA 12.02 €
PVP con IVA 12.50 €
Nº de páginas 104
Colección Argumentos

Al autor de este cuaderno, nacido en Barcelona en 1965 y profesor de universidad desde hace veinte años, le llegará un día u otro la hora de la melancolía. Mientras tanto, se protege contra ella proponiendo una diatriba contra quienes leen en clave depresiva las transformaciones del presente. Pero ni la cultura humanística está en bancarrota, ni la literatura europea ha perdido el norte, ni las condiciones de posibilidad de una alta cultura han empeorado desde que nos ahogamos en Internet o nos movemos en AVE. Por eso es un panfleto: porque, a pesar de las razones para la inquietud, todavía al autor le estimula la alegría de la pluralidad y la multiplicación, y encuentra muchas más razones para la fecundidad futura, sin que vea en el horizonte nubarrones de indigencia más oscuros de lo habitual. Lo que sí ve son motivaciones superficiales para el desconcierto intelectual.


Recientemente, se ha publicado El intelectual melancólico, un panfleto de Jordi Gracia que ha generado un cierto debate sobre algunos pecados intelectuales. Para quienes no lo hayan leído (háganlo), les dejo aquí una entrevista con el autor, donde expone las líneas maestras de su librito:

http://www.youtube.com/watch?v=cNSz-vCz6H4

Gracia presenta su ensayo como el diagnóstico (yo diría el psicoanálisis) de una "tipología moral" de intelectual cuyas críticas "catastrofistas" están motivadas por el propio perfil psicológico del intelectual más que por los datos objetivos de su análisis. Irónicamente, el interés fundamental del panfleto es que se trata de un ejemplo paradigmático de la miopía que diagnostica.

Gracia no identifica a los intelectuales melancólicos que denuncia; pero es evidente -el propio Gracia lo reconoce en la entrevista- que el modelo de intelectual melancólico es su colega Jordi Llovet, tal como se presenta en sus memorias Adiós a la universidad (cuya lectura también les recomiendo). Lo que podría pasar, en suma, como una aplicación cortés del "se dice el pecado, no el pecador" es, según el propio autor, una estrategia para no fajarse con lo anecdótico dejando intacta la categoría.

El resultado, sin embargo, es una "falacia del hombre de paja" de manual. No es que el autor cubra con un manto de piadosa sombra los modelos reales, es que se desentiende de cualquier modelo real. Como saben, la falacia del hombre de paja "consiste en caricaturizar los argumentos o la posición del oponente, tergiversando sus palabras o cambiando su significado para facilitar un ataque lingüístico o dialéctico".

Si el objetivo de El intelectual melancólico es proveernos de argumentos para combatir los presuntos excesos de un presunto catastrofismo intelectual, bien está; pero se limitaría a convertirse en un ejemplo más de la cuestionable estrategia de matar moscas a cañonazos. Lo instructivo habría sido realizar el análisis de críticas concretas sobre la decadencia del sistema educativo, la autoridad intelectual y las humanidades e impugnarlas con los argumentos y “datos” que el autor reclama a los "melancólicos".

Sostenía antes que, más que un diagnóstico, Gracia realiza un psicoanálisis, pues incurre en la extendida y perniciosa tendencia de psicologizar un problema social sistémico. Gracia no para mientes en la jibarización de los programas educativos (desde la enseñanza primaria a la universitaria) y, pese a ello, el crecimiento del fracaso escolar; ni en la conversión en guardería de la enseñanza primaria (… y secundaria); tampoco en el aumento de los niveles de ruido, indisciplina y violencia en las aulas (incluso las universitarias); ni el provincianismo antiilustrado y cavernario fomentado por los nacionalismos; ni la cuasi desaparición de las disciplinas humanísticas en los institutos (pérdida de horas de literatura y filosofía; marginación del latín y el griego…); tampoco en el fraude esperpéntico de las pruebas de acceso a la universidad; ni en los “cursos cero”; ni en el infantilismo de los programas boloñeses; ni en el paripé sonrojante de los estudios de postgrado; tampoco en el descenso de nivel de exigencia en las oposiciones de acceso a la enseñanza primaria y secundaria (las últimas se han regalado de facto a los interinos); ni en la perpetuación del sistema mafioso y nepotista de selección del profesorado universitario.

En fin: el autor obvia todos estos asuntillos que nada dicen de la decadencia de las humanidades y, por extensión, del sistema de enseñanza español. Gracia encuentra en el fondo de la alarma crítica “la frustración en el límite de la edad productiva, el desengaño ante las mutaciones sociales imprevistas, la herida abierta de una vanidad nunca estabilizada” de unos intelectuales cuyo genealogía altoburguesa y temperamento elitista el panfletista se encarga de subrayar; intelectuales cuyo discurso apocalíptico “es un disfraz elegante de una nostalgia por la trascendencia que, en España al menos, no osa pronunciar su estirpe católica”. Sí: estamos ante “idealistas desengañados, porque el cristianismo es a menudo un idealismo perfecto para fabricar resentidos de por vida”. De la conspiración judeomasónica a la frustración pijocatólica ¡Con la iglesia (progre) hemos topado!

No seré yo quien niegue que algo haya de Narciso herido en nuestros intelectuales más alarmistas (como tampoco que haya algo de “resentimiento pequeñoburgués” en los diagnósticos de Gracia y otros intelectuales). Lo relevante, insisto, no son los síntomas del crítico, sino la pertinencia de sus críticas.

Así que sigamos. Además de este ejercicio de psicoanálisis, Gracia acusa a los (innominados) intelectuales melancólicos de haber malentendido a los clásicos cuyo legado aseguran defender, pues –sostiene el ensayista– son precisamente los "clásicos" quienes demostraron que la naturaleza de las cosas es, de hecho, la mudanza, la transformación, la pérdida de la influencia. Realidad contra la que, presuntamente, se rebelan los nostágicos.

Primero: el legado ideológico de los grandes autores puede utilizarse para defender cualquier postura actual. Por ejemplo: son precisamente los clásicos -buena parte de los grandes novelistas, filósofos y poetas del pasado (no cito aquí nombres concretos porque no acabaría)- quienes convirtieron en un tópico el mito de la Edad de Oro del pasado frente a la Edad de Hierro del presente (“cómo, a nuestro parecer…”). Los presuntos melancólicos pueden carecer de todo menos de precedentes ideológicos en las fuentes clásicas… Pero es que, aún así, ignoro quiénes son los intelectuales que, hoy, suspiran sin matices por el ayer. Segundo: el hecho de que la naturaleza de las cosas sea la transformación y la mudanza no nos aclara cómo debemos valorar cada transformación y cada mudanza concreta. Tan necio y miope es rendirse al pesimismo apocalíptico como al optimismo de los lustrabotas de los hechos consumados.

Leo a Llovet y a otros “intelectuales melancólicos” afines -Azúa, Pardo, Argullol, Finkielkraut (en Francia los llaman “pesimistas culturales”)- y, pese a inevitables desenfoques y simplificaciones, no encuentro en ellos el catastrofismo sin fisuras, la nostalgia acrítica, la desestimación categórica del presente que denuncia Jordi Gracia. Sí un argumentado –y, por supuesto, discutible- cuestionamiento de ciertas tendencias del mundo de hoy y una defensa matizada -y discutible, por supuesto- de ciertos principios del ayer. Es paradójico, además, que Gracia proponga como modelos de intelectual a Mario Vargas Llosa y George Steiner. El primero, tan crítico o más que Llovet con algunas de las derivas culturales del presente; el segundo, el epítome del intelectual melancólico: aquel que desestima globalmente la cultura humanística y el arte de las últimas décadas por haber abandonado el horizonte del elitismo espiritual y la trascendencia religiosa. Se ve que los defectos de los terneros son virtudes de las vacas sagradas. Cosas.

En suma, Gracia expone en su panfleto otros argumentos con los que es difícil no estar de acuerdo; pero con los que a pocos intelectuales (melancólicos o no) he visto en desacuerdo. Bien están como recordatorio. Lo más preocupante es que, empeñado en crearse enemigos a medida de su lucimiento, Gracia incurre en un peligro no pequeño: minimizar los problemas sistémicos de la cultura, las humanidades y la educación achacándolos a la nostalgia, la vanidad herida y la obsolescencia de quienes los señalan. Acusar a quien porta el espejo y absolver la corrupción que el espejo refleja.

[Lo dejo por hoy. En otra ocasión comento la defensa graciana de la cultura socialdemócrata.]

Saludos cordiales.

Ese maldito yo

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Re: El intelectual melancólico.-Jordi Gracia

Mensaje  Siberia el Jue Feb 16, 2012 9:31 am

Muy interesante. Me quedo con ganas de comentar, pero va ser mañana. Hoy estoy demasiado cansado.
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Re: El intelectual melancólico.-Jordi Gracia

Mensaje  Ese maldito yo el Miér Feb 22, 2012 3:02 am

Quedo a la espera de su reposo, maese Siberia.

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Re: El intelectual melancólico.-Jordi Gracia

Mensaje  Ese maldito yo el Dom Abr 22, 2012 1:00 am

Decía yo en el primer comentario:

Es paradójico, además, que Gracia proponga como modelos de intelectual a Mario Vargas Llosa y George Steiner. El primero, tan crítico o más que Llovet con algunas de las derivas culturales del presente; el segundo, el epítome del intelectual melancólico: aquel que desestima globalmente la cultura humanística y el arte de las últimas décadas por haber abandonado el horizonte del elitismo espiritual y la trascendencia religiosa. Se ve que los defectos de los terneros son virtudes de las vacas sagradas.

Y, en efecto, Vargas Llosa acaba de publicar La civilización del espectáculo. No he leído aún el ensayo; pero, por los artículos de Vargas Llosa al respecto y por las recensiones y los comentarios que se han publicado, me hago una idea cabal del contenido del libro. ¿Seguirá excluyéndolo Gracia de los "intelectuales melancólicos"?

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Re: El intelectual melancólico.-Jordi Gracia

Mensaje  Siberia el Vie Abr 27, 2012 9:21 am

Estoy leyendo el libro de Vargas Llosa y en efecto, el tema va por ahí. Voy a esperar a terminar para opinar, pero, más que melancólico, parece deber en ocasiones más a la ficción creadora que al análisis objetivo. Se lee con gusto la vitalidad del escritor sin creérsela del todo. Convertir el pasado en una Arcadia que nunca existió contraponiéndolo a la cara más oscura del presente se ha repetido en todos los tiempos y lugares, desde Platón para acá. Pero leanlo, porque tema de debate tiene.
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Siberia

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Re: El intelectual melancólico.-Jordi Gracia

Mensaje  Ese maldito yo el Vie Abr 27, 2012 9:41 pm

Mientras termina su lectura, Siberia, sólo un apunte -acaso sintomático del mal que diagnostico-: siempre me ha sorprendido (en los ensayos y en las conversaciones cara a cara) la dificultad de la mayoría para el juicio ponderado. Ante la cultura, actuamos como forofos: hay que mostrarse apocalíptico o integrado. Algo aun más acentuado en los países mediterráneos. Los intelectuales mediterráneos: aquéllos que no saben opinar en voz baja.

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Re: El intelectual melancólico.-Jordi Gracia

Mensaje  Carmen Neke el Sáb Abr 28, 2012 1:31 am

Ese maldito yo escribió: Los intelectuales mediterráneos: aquéllos que no saben opinar en voz baja.
No dejo de darle vueltas a la posible distribución geográfica de los intelectuales mediterraneos y no termino de aclararme. ¿Un intelectual salmantino va a ser mediterráneo? scratch Lo dudo mucho. A no ser que sea un intelectual barcelonés residente en Salamanca.
Y si es un intelectual salmantino que vive en Barcelona, ¿eso lo convierte en mediterráneo y ruidoso? scratch scratch Y los intelectuales holandeses, tan ruidosos y polemistas ellos, ¿son entonces los mediterráneos del norte de Europa? scratch scratch scratch
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Carmen Neke

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Re: El intelectual melancólico.-Jordi Gracia

Mensaje  Siberia el Sáb Abr 28, 2012 2:00 am

Coño, Neke, que se entiende perfectamente. Los intelectuales (y los futbolistas y los actores y los peritos agrónomos) del sur de Europa tienen la sangre más caliente, para bien y para mal, que los del norte, con todas las excepciones que queramos poner. No creo que sea descubrir la pólvora.
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Re: El intelectual melancólico.-Jordi Gracia

Mensaje  Carmen Neke el Sáb Abr 28, 2012 3:38 am

Es que no es cierto, Siberia. De futbolistas no sé nada, pero a los intelectuales del norte de Europa los leo con tanta o más frecuencia que a los del sur. Y lo dicho: los holandeses tienen la sangre intelectual tan caliente como los intelectuales sicilianos. Y un intelectual belga francófono tiene un estilo muy diferente que un intelectual belga flamenco, que tienden más al estilo británico.

Además de que me revienta que se califique a España como un país mediterraneo. En España domina la cultura castellana, que de mediterránea tiene poco.
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Re: El intelectual melancólico.-Jordi Gracia

Mensaje  Carmen Neke el Sáb Abr 28, 2012 3:50 am

El tiempo que dedicas a leer una novela de más de 400 páginas no te lo devuelve nadie. Hay que estar loco para leerse un debut escrito sin necesidad ni pertinencia alguna.
Bas Heijne, Echt zien
El estructuralismo con su axioma de que una obra literaria existe por sí misma fue el golpe mortal para la literatura. Pero también la enseñanza que quiere reducir toda la adquisición de conocimientos a la esfera de intereses de los adolescentes. ¡Que jodan a la esfera de intereses de los adolescentes! No hay nada en contra de decir en cualquier terreno social: sí, aquí hay un obstáculo y sí, tendrás que superarlo.
Marc Reugebrink, Het geluk van de kunst
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