Cuéntame algo y te sirvo un café.

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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Mar Jul 30, 2013 2:00 am

No tenía por costumbre salir a cenar fuera de casa. El motivo principal se debía al estar trabajando varios años en la cocina de un bar/restaurante, y "saber" lo que se cuece, metafóricamente hablando, dentro de la cocina.  Estaría bien ir por la vida con este refrán: "ojos que no ven corazón que no siente". Muchas veces no es por cuestión de limpieza, creo que es por puro negocio y hay que recortar y ofrecer un producto que no siempre es el más idóneo. Dejemos fuera, también, la frescura y la categoría. Esto es un mundo aparte.
El caso es que para desconectar del mismo trabajo semanal, ama de casa, y de paso "buscar" ese ratito de intimidad con la pareja, a  la luz de las velas, con una copita de tinto y que a una lo sirvan sin tener que mover un sólo músculo, a veces, como digo, apetece  entrecerrar los ojos y comer fuera. El sábado estábamos ocupando la misma mesa, del mismo restaurante de siempre y pidiendo media ración de garbanzas y de segundo un bistec a la plancha. Nunca acabo de cerrar del todo los ojos y pido cosas asadas que sé que las brasas lo matan todo.
Nos sorprendió que el camarero nos tomara nota del pedido a nosotros primero, cuando sabíamos de antemano que la mesa que estaba por detrás de mí ocupada por una mujer de mediana edad, bien arregladita,  había llegado antes.  Oímos su voz suave llamándolo cuando se retiraba del lugar: "¡¡No ha anotado el pedido mío, caballero!!
Acudió lo más aprisa posible a su llamada y se interesó sí estaba esperando a alguien, motivo por el que se había retrasado en atender su mesa.
"Ceno sola". Al momento estaba todo organizado y la mujer degustando  una ensalada de primero, en un placentero silencio. Los silencio también tienen variedades y éste era de una categoría exquisita.
La vimos levantarse y pagar. Alguien dijo: "de aquí a la sala de baile a encontrar pareja" y caí en la cuenta de que aún hoy, una mujer que cena sola es motivo suficiente para indagar en su vida antes y después de su entrada en un local de comida.
Hay cosas que perduran en los pueblos que no son de ningún ejemplo para los que residen fuera de el.

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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Mar Jul 30, 2013 9:52 pm





Nicanor Parra
Es olvido

Juro que no recuerdo ni su nombre,
mas moriré llamándola María,
no por simple capricho de poeta:
por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos! Yo un espantapájaros,
ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
supe de la su muerte inmerecida,
nueva que me causó tal desengaño
que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
por la gente que trajo la noticia
debo creer, sin vacilar un punto,
que murió con mi nombre en las pupilas,
hecho que me sorprende, porque nunca
fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
relaciones de estricta cortesía,
nada más que palabras y palabras
y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
sólo queda un puñado de cenizas),
pero jamás vi en ella otro destino
que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
con el celeste nombre de María,
circunstancia que prueba claramente
la exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
su inmaterial y vaga compañía
que era como el espíritu sereno
que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
la importancia que tuvo su sonrisa
ni desvirtuar el favorable influjo
que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aún, que de la noche
fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
que comprendan que yo no la quería
sino con ese vago sentimiento
con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
lo que a esta fecha aún me maravilla,
ese inaudito y singular ejemplo
de morir con mi nombre en las pupilas,
ella, múltiple rosa inmaculada,
ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
que se pasa quejando noche y día
de que el mundo traidor en que vivimos
vale menos que rueda detenida:
mucho más honorable es una tumba,
vale más una hoja enmohecida,
nada es verdad, aquí nada perdura,
ni el color del cristal con que se mira.

Hoy es un día azul de primavera,
creo que moriré de poesía,
de esa famosa joven melancólica
no recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
como una paloma fugitiva:
la olvidé sin quererlo, lentamente,
como todas las cosas de la vida
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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Miér Jul 31, 2013 9:51 pm

El 9 de Julio de este mes había mencionado a los pesados de la compañía Jazztel. Y también las campañas publicitarias que se hacían antes ( por cierto, motivo suficiente para que "algunos" catalogasen mi actitud como de "pesadez aplastante" por volver continuamente al pasado. Y leyendo un articulo de un diario supe que esa misma sensación les llega a otros, y lo suben, y votamos como "bueno" porque es simplemente: " lo que pensamos".  
Hoy me ponen de los nervios el acoso de Jazztel y aunque no sepa expresarlo de la misma forma  como el artículo que he leído hoy, y que pongo a continuación, me siento satisfecha por haberlo comentado en su momento.
Ya no se callan nadie. No hay más que ver a la mareas rojas, verdes, blancas, negras … dependiendo de la profesión que desempeñen saliendo en masas a las calles haciéndose oír por tanta injusticia.
A veces se consigue una cuarta parte de esa llamada de atención sobre todo ante un gobierno tan corrupto. Hay muros difíciles de romper por mucha maquinaria que se utilice para la labor.
Quizás Jazztel con estas pequeñas cosas sepan de una puñetera vez que se están pasando tres pueblos.


a veces soy humano >
Acoso telefónico – Por Félix Díaz Hernández
julio 31, 2013 |

Había llegado tarde a casa, tras prepararse algo ligero de comer decidió disfrutar de la paupérrima oferta televisiva y descansar. Dentro de sus habituales desvelos por mantener su casa, su fortaleza, su pequeño castillo a salvo de intromisiones indeseadas, había mantenido en sigilo, de estricto consumo familiar, el número telefónico fijo que le había otorgado la compañía operadora de turno. También se ocupó de solicitar que esa combinación de nueve dígitos no figurara en guía telefónica alguna.

Sin embargo, aquel día se consumó la violación flagrante de esa pretendida y acariciada intimidad. Cuando comenzó a sonar el timbre del teléfono dio un salto de estupor y sorpresa: “Habrá pasado algo grave”, pensó inmediatamente. Con familiaridad y esperando encontrar una voz conocida al otro lado del auricular pronunció: “Dime…”. Un leve silencio precedió a una vocecita discordante que le preguntaba por sus datos, le proponía ofertas imposibles y jugaba al límite de lo que una buena educación puede soportar. ¿Cómo habrían conseguido su teléfono los de Jazztel?

Esas llamadas se repitieron a lo largo del tiempo, en diferentes horarios, hasta siete en una tarde, lo que supuso todo un récord. Intentó de todo: no contestar, decirles que no a todo, pedirles explicaciones, exigirles que olvidaran su número telefónico, cabrearse, mentir, colgar el teléfono pero, inasequibles al desaliento, ellos seguían a lo suyo. El padre de una amiga, jubilado y con bastante tiempo libre, ha decidido divertirse con estas llamadas y contesta con sarcasmo o inventándose historias diversas a estas comunicaciones, de hecho para él este acoso se ha transformado en un divertimento.
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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Sáb Ago 03, 2013 5:00 am

Muchos helicópteros pasando en la mañana. Tengo el cuerpo en tensión por las altas temperaturas y por esa alerta, ya conocida, de veranos anteriores. El monte es precioso, pero muy peligroso. Y era yo la que decía que nunca podría vivir tranquilamente en un edificio de muchas plantas por el riesgo que conlleva una posible fuga de gas, apagón de luz, vecinos conflictivos o ruidos vecinales. La vida tranquila, la vida entre tonalidades de verdes, la vida entre pinos no siempre es segura.
Ya les he comunicado a los míos que para mi cumple quiero un viaje en helicóptero, pero en plan relax. Me hace muchísima ilusión pasar por esta experiencia.
¿Me harán descuento por hacerles esta publicidad gratis?Very Happy 

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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Lun Ago 05, 2013 10:16 pm

Hemos encontrado ese instante perfecto después de pasar por el límite marcado de la adolescencia de nuestros hijos, por las ausencias marcadas por los horarios del trabajo, porque a la compañera de turno no le apetecía ese encuentro programado con antelación,  y por otros motivos similares. Por fin los cuatro juntos en una cena divertida, y yo, tan llena por verlos bien, tan mayores, tan distintos.
En momentos así rescataría ese instante con varias fotografías , tan reacia que soy a grabarlo todo en instantáneas. Quedarme con lo que llevo puesto ese día, los motivos por el cual reía por todo porque me invadía una felicidad infinita. El trato que nos dieron y el lugar que escogimos para sentarnos a la mesa: mi hijo conmigo, y mi marido con nuestra hija. Con los años no hemos olvidado ciertos hábitos.
De vez en cuando la vida nos da una tregua para saborear los pequeños grandes momentos, de la familia que siempre seremos.

Viviane Nathan

Se me antoja


Se me antoja que la vida es hermosa,
sintiéndola entera, profunda
- ilimitada bajo la piel –
se me antoja inventar una manera nueva de decirte mil cosas y
siempre termino
sonriéndote en silencio,
sonriéndome,
sn fin
una sonrisa –yo– toda vertical.


De vez en cuando la vida toma conmigo café, como dice Serrat.

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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Mar Ago 06, 2013 8:44 pm

Saliendo de la capital de regreso al pueblo. El calor y el tráfico contribuían a que bebiese más agua de lo normal. Cuarenta y cinco minutos para llegar a casa, quitarme la ropa ajustada y ponerme pantalón corto y camiseta. Este pensamiento continuo aceleraba las ganas de aflojar el cinturón y estirar un poco las piernas. Más agua, más velocidad.  Me estresa pasar de cien kilómetros por hora; lo sabe, pero se le olvida cuando conduce argumentando que es su ritmo de trabajo y que no lo hace aposta. Mi vejiga me grita que no le gusta el estrés y me informa que se llena. Los nervios son muy traicioneros, y aceleran lo inevitable. Colas y más colas a la salida de la ciudad. El arcén tan impersonal, tan inmenso.  Solo asfalto.
Quiero e intento  pensar en otra cosa. No disfruto del paisaje.  No me aportan nada.
Vuelven las conversaciones cuando dejamos la autopista.      
A ambos lado de la carretera llanadas de campo desierto en la que solo se divisa tonos amarillentos por la sequía: matorrales extendidos en  huertas abandonadas en la que sólo queda algunos trozos de muro de piedra mal alineadas. ¡¡Sí levantasen las cabeza los que se han ido, y viesen tanto abandono!! Tanto sacrificio reducido  en soledad absoluta. Pienso que no me vendría mal salir fuera de la carretera y coger uno de esos caminos rústicos, bajarme los pantalones y orinar a gusto. Nadie me vería. Me sigue la corriente y pone el intermitente de la derecha. Nadie detrás nuestro, pero había que ponerlo Sólo se escucha el viento ...  crujen bajo nuestros pies las espigas resecas, tierra árida, inmensas montañas ahuecadas.
¿¡ Puede existir más placer que notar la brisa en el culo descubierto mientras dejas salir el líquido tibio que ha presionado la vejiga, que ha acortado las conversaciones por la tortura del tiempo, que te ha cegado en el camino sin retener algo distinto, sólo la urgencia de llegar y vaciar, y dejarte ir… !?
Dejamos escapar esos pequeños placeres por esa costumbre mecánica de hacerla, y no reparar en lo importante que es buscar el momento y darle sentido.

Una persona especial para mi me decía en su tiempo:
"Nadie se imagina lo que  daría yo por bajarme los pantalones y hacer mis necesidades como en tiempos pasados. No reparé en las cosas más sencillas por tenerlas. Hoy me acompaña una bolsa de plástico en el vientre y sigo adelante"
Gracias a Dios la ciencia ha avanzado.
Él me enseñó que lo importante lo tenemos a nuestro lado aunque pase desapercibido.
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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Jue Ago 08, 2013 12:00 am

NO ME APETECE CONTAR NADA Y SOLO SUBO COSAS. 




¿Granja o sofá?
En época de crisis global se abren paso fórmulas vacacionales basadas en la solidaridad y el intercambio, soluciones al margen del mercado como el "couchsurfing" o el "wwoofing".
6/ago/13 01:17


Paco Niebla

E n época de crisis económica y de valores, los viajes alternativos se abren cada vez más camino: desde las rutas solidarias que combinan turismo y colaboraciones con ONG en el extranjero, hasta el "couchsurfing" o el "wwoofing", otras dos filosofías de viaje que están en expansión.

El profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Oriol Miralbell, opina que el fenómeno creciente de intercambiar casas a la hora de viajar no responde a la crisis, sino a una filosofía de vida y a una manera diferente de percibir el mundo.

Dos ejemplos son el "couchsurfing", una red social en la que los usuarios ceden el sofá de su casa a los viajeros que quieran, y el "wwoofing", una comunidad que se aloja en granjas ecológicas y que trabaja a cambio de alojamiento y manutención.

"Quien practica este tipo de turismo es un sector minoritario, gente que concibe la economía y la sociedad desde vertientes eminentemente no mercantilistas", afirma el profesor.

Aunque el turismo alternativo se haya extendido en un mundo global gracias a las redes sociales, "que han permitido tener una información suplementaria para establecer contactos", Miralbell apunta que "estas prácticas no son nuevas", pero se expanden gracias a las tecnologías que están dando un fuerte empuje a un "turismo social colaborativo".

"El turismo ha dejado de ser un producto de lujo o esporádico para convertirse en un producto de consumo diario", hace hincapié Miralbell, quien destaca que también crece el número de personas que buscan un turismo "más de aventura".

Oriol Miralbell habla de "boom de los viajes alternativos" y aclara que el factor económico incide, pero no es determinante para llevar a cabo estas prácticas.

"Las ideas low cost han favorecido este tipo de cultura porque se ahorran costes a partir de la reducción de servicios prescindibles, pero responde más a una filosofía de vida que a un ahorro económico", razona.

El "couchsurfing" -comunidad que ofrece a los usuarios intercambio de alojamiento por medio de la red- es "una forma de viajar que responde a un consumo individual" y que practica mayoritariamente un público joven.

"Tiene algunas limitaciones porque dependes de los demás, no puedes programar estancias con libertad y tienes la necesidad de adaptarte", comenta el experto, que niega conflictos de civismo con la práctica del "couchsurfing". "Este tipo de actividad funciona porque la gente está predispuesta. El nivel de satisfacción es muy alto y raramente hay problemas. La vivencia depende más de nuestra actitud que el riesgo de irse a entornos más complicados", añade.

Miralbell dice que "el turismo es un producto que satisface necesidades de experiencia", y eso es lo que hacen los que practican "wwoofing", una red mundial que facilita el trabajo voluntario en granjas ecológicas a cambio de hospedaje y manutención.

Mientras el "wwoofing" y el "couchsurfing" tienen un carácter más individual, "el intercambio de casas está más enfocado al ámbito familiar, pero no deja de englobar un grupo de gente que entiende el mundo de la misma manera", según el profesor, para el que "en el pacto mutuo hay un factor de voluntad y complicidad; además, las redes sociales permiten más control del cliente".

Aunque Miralbell puntualiza que "agencias y hoteles se centran en otros segmentos de mercado", avisa de que están teniendo "una reacción tardía y negativa ante cualquier cambio", pese a controlar la tecnología en internet.
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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Jue Ago 08, 2013 9:48 pm

¿Es invisible la línea que separa la franqueza con el de todo vale?
Con veinte años las hormonas hacen su agosto, están en el punto exacto de lo que toca. No puede existir un equilibrio fijo teniendo tantas expectativas como sueños. Comiéndome otro veinte años de golpe, esas mismas hormonas se vuelven exigentes, bipolares; no sabías: astutas. Se crea un tira y afloja por demostrar que la amistad es sólo eso __ ¿ … amistad entre sexos opuestos cuando nos separan dos mundos? Si existe eso, yo no lo entiendo De esa línea frágil que cualquier mujer echa de menos, delante de un café, de infinitas conversaciones sin velo, sin hurgar demasiado en lo vivido, sólo delante de un presente ¿ quién no desearía poder contar con las hormonas de los veinte y la astucia de los cuarenta sin que no exista por medio esa vocecillas que te frena y te grita y te zarandea diciéndote: ¡por ahí no vayas, que el otro confunde!
La edad sí que tiene su lenguaje.


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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Dom Ago 11, 2013 6:45 am

Patentar el invento de mi vecino José, gallego de pura raza será mi misión en este apartado de invitados.
José es de esos hombres capaces de montar un techo en poco tiempo, o cambiar de trabajo y dedicarse a la hostelería . Nada se le resiste. Creo recordar que también estuvo  trabajando en un barco de pesca antes de venirse a vivir para la isla.
Hoy lo encontré por fuera de casa.
Delante de nuestra parcela, como cada  verano, unas higueras se llenas de higos tunos, hermosos, dulces al paladar. Los dueños de ese terreno no aparecen por la zona y los que nos gusta ese fruto pues nos surtimos sin pedir permiso, la verdad sea dicha. Un robo en condiciones para ser más exactos.  Para que se los coman los lagartos, mejor nosotros.
Madrugó para cogerlos. Con su invento: palo de hierro agujereado por el principio y  final, un freno de bicicleta vieja ( delante) y una manecilla ( detrás ), y un cordón resistente introducido por ambos agujeros  para poder manipular  ambos complementos de bicicleta reciclada, le  permitía  abrir y cerrar  el dispositivo de freno de delante, y  coger con suavidad y firmeza  el fruto de la penca, y llevarlo al cubo; todo manual, rústico y sin pilas.
Entre broma me comentó que no era mal negocio. En los puestos turísticos se vendía el kilo a dos euros ( barridos y limpios de picos ) qué eso es otra: se necesita una escoba limpia para barreros según se coge, y  con la serenada, mejor.
Me decía: "Vendiéndolo a un euro le saco treinta euros en un día, y teniendo buena gracia con el turista __ se los abro  y se lo doy a probar__, me saco un dinerillo extra que no viene nada  mal para pasar el mes. Dinero negro  para subsistir. ¿no te parece, mujer?"
Me gustó la conversación en la mañana mientras lo veía trabajar. Un trabajo digno, distinto, sin intermediarios ni manipulación, sin riesgo para la salud y con unos fines muy éticos: sobrevivir a la crisis.

OTRO TIPO DE NEGOCIOS.
El extesorero del PP, Luis Bárcenas, también encontró en el sector de la fruta una posibilidad de negocio. A partir de junio de 2011 se encargó de comercializar con la UE a través de su empresa, Conosur Land S.L, la producción de limones del latifundio argentino 'La Moraleja S.A' -propiedad del extesorero del PP Ángel Sanchís-. El contrato entre empresas con una validez de tres años -que se vió truncada por la aparición de la fortuna en Suiza- fijaba una retribución anual de 100.000 dolares- 25.000 al trismestre


Esta tarde tengo a mi compañero imitando a mi vecino gallego, haciéndole la competencia con su invento.
Mientras está entretenido, dejo un poco del día de hoy, en palabras.

Para ti:
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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Lun Ago 12, 2013 8:12 pm

Alberto Blanco
La música en la edad de hierro


Éste no es el viento de los sauces
ni el viento de los eucaliptos,
ni siquiera el viento que enciende las velas
y mueve lentamente los molinos.

No es el viento que desplaza las nubes
en el calendario del verano
ni el viento de la aurora
naciendo en las aves.

Hermanos, hermanas
ésta no es la canción del otoño
ni la canción de los amantes
naciendo el amor a la luz de la luna.

Éste no es el ritmo de los cristales de nieve
ni la danza alterna del día y la noche,
ni el pausado ritmo de tu respiración
y es mi respiración... escucha:
Es la voz de las ciudades enfermas sin remedio

—las láminas, los dados, las varillas—.
El ubicuo motor y el desconcierto
de una época que se disipa.

Es el sonsonete trillado que en el Apocalipsis
encuentra un eco de la transformación:
El reino de la velocidad
y los signos cruzados del tiempo.
Es el estrépito insensato de la industria
—las fábricas mil veces explotadas—.
Rastros de herrumbre y gases insidiosos.
Las fábricas, no tú ni yo.

Fragor, fricción y bruma entre la maquinaria
—horrísono chirriar en esta edad vacía,
en este barril sin fondo—. Es el idioma
internacional de la usura.

La nueva lengua universal:
El esperanto de la infamia
—los alambres, los picos, las cadenas—.
La edad de hierro no reconoce otra voz.

Pero no puede prolongarse eternamente la caída
porque el ruido tiene límites... escucha:
Éste no es el viento de los sauces
ni el viento de los eucaliptos...


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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Miér Ago 14, 2013 5:17 am

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Mensaje  Clarisa_42 el Vie Ago 23, 2013 8:22 am




ESTIMADOS FOREROS :

¿Sabéis la diferencia de vosotros y yo? Qué yo LAMENTABLEMENTE necesito este foro, no otros foros, éste, dependencia absoluta, dependencia asquerosa, dependencia al fin y al cabo.
Llevo casi dos semanas sin participar. Me encanta contar cosas, vivirla y escribirlas. Sí, escribirlas, como se necesita el aire para respirar.
Un buen amigo, de los mejores, me aconsejó que dividiese mi afición en otros foros. Qué buscase otras alternativas a este rincón. No que lo abandonase, pero que "hurgara" en el interior de otros foros. ¿Para qué?, le contesté. En la maleta no cabría, con la mudanza, los momentos alegres y menos simpáticos que he dejado entre todos aquí. MOMENTOS que quedaron grabados en quejas, agradecimientos, rabietas, desacuerdos y una pequeña dosis de intimidad. Mis medias verdades ocultas entre párrafos sueltos.
Empezar de nuevo en otro foro sería empezar de cero, con la prudencia habitual del que llega escaldado. No, no quiero perder parte de mi personalidad. ¿Sí perdemos eso qué nos queda?

Tres años no perdidos en FQL. Siempre le saco el lado positivo a las cosas. Tres años distinto entre gente distinta. Es todo un lujo salirse de vez en cuando de tu estilo de vida y conocer otras MANERAS.
Yo no sé lo que cada uno aportará para sacar este foro adelante. Darle vidilla.  No hay más que ver el poco movimiento que ha habido estos últimas semanas. Sí es verdad que yo he contribuido a "alterar" la dinámica de lo que "habitualmente" se llevaba en el foro. Pero cada uno con su estilo, cada uno con su personalidad, con sus vidas.
Un mes, más o menos llevo instalada en dos hilo ( este de invitados y el de música). He dejado ESPACIOS. Creo, que de ALGUNA manera estoy ofreciendo una "solución" para que esto no languidezca más.
Hay foreros que han dejado miles de mensajes.  Ellos están ahí, con sus cosas y sus momentos.


PD: y el día en que deje esta "dependencia" hacía este foro, tampoco dejaré de participar. Subiré una canción, mandaré un saludo, y en privado algún mensaje privado a esos pocos que sigo en contacto, y que por afinidad o lo que sea, o simplemente porque no me da la gana de perder el contacto con ellos, siempre estaré ahí.
Abro de nuevo este rincón.

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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Lun Ago 26, 2013 8:09 pm

El rostro no siempre es el espejo del alma. Llego a esta conclusión después de escuchar lo último en cirugía estética: "Sonrisas permanentes"
Las japonesas se arriesgan, no sin mucho sacrificio, ya que es una regla de vida mostrar una tímida sonrisa inclusive en situaciones traumáticas, a "fijar" la permanencia de una discreta "alegría artificial" La operación consiste en una pequeñas incisiones en las esquinas de la boca.
Digo yo, qué seguridad les espera a los hombres de ahora con semejante engaño. Sí lo más natural y expresivo (como es una sonrisa) es también manipulada, cómo averiguar si lo que dices en determinadas circunstancias es de su agrado o por el contrario le está asqueando. Un tío da por hecho que sí fijándose en los labios.  De ahora en adelante, galanes del futuro, mirad para los ojos, que esos jamás disimulan.
Hoy he estado cabreada. He intentado sonreír imitando a las japonesas y me ha costado una barbaridad volver a poner los músculos de la cara en su sitio por la hipocresía de la situación.
El lenguaje del silencio de las japonesas se presta a fijar esa sonrisa permanente. Pero para una canaria con temperamento es tremendamente difícil aguantarse y contar hasta diez y seguir sonriendo, si no existe motivo para hacerlo.
¡Lo bien que sienta armonizar las rabietas con los gestos!
Naturalidad, por Dios, que nos estamos convirtiendo en muñecas de porcelana.

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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Miér Ago 28, 2013 1:16 am

A ESCONDIDAS.



La humedad del ambiente me descolocaba. Observaba y no tocaba nada. Intentaba no dejar ninguna prueba que testificara mi paseo por la bodega. Sólo me quedaba esperar y ver resultados.
Se dice que un tal Plinio el Mayor fue el primero en describir  que la proximidad de una mujer menstruando echaba a perder el vino, hacía estériles las siembras y resecaba la hierba y las plantas del jardín.
Me arriesgaba a que el vino se avinagrase. Me vino de golpe las carretillas de hojas que había recogido y las horas invertidas en mantener el orden por los caminos del terreno. Sí, valía la pena echar por tierra semejante bulo hacía las mujeres.
Pasaron los días. El olor a mosto fermentado  se esparcía por los alrededores de la casa. A los amigos de mi marido los veía bajar supervisando el caldo que descansaba en las barricas de roble ( la temperatura, el grado de acidez, el tiempo estipulado) De arriba se les escuchaba conversar. Y llegó el gran día de probar el  vino nuestro: buenísimo.
Un vino de calidad observado a destiempo por una mujer no podría salir de otra manera. Se vendió a buen precio en el bar de la esquina. Un vino blanco de la tierra que probaron familiares y conocidos.
Guardo el secreto de mi incursión a un lugar prohibido,  cuando intentaban convencerme que una mujer tenía el paso restringido cuando andaba por esos días complicados. No me atrevo ni a mencionarlo ya que intuyo la respuesta, pero cada año con la recogida de la uva me acuerdo de mi paseo por la bodega a escondida, y por qué no de lo equivocado que estaba ese tal Plinio el Mayor.

Poema: Noche De Vendimia de Luis López Anglada

Era de tanto amor la noche aquella
que hasta el alba rompió su compromiso
de clausurar las sombras y no quiso
partir la noche y apagar la estrella.

Subió a su boca el vino y puso en ella
tan breve y embriagante paraíso
que, robando a sus labios el permiso,
busqué su rastro y apuré su huella.

Tantas veces mezclamos vino y beso
que, al fin, el sueño la rindió, por eso
le sirvieron mis brazos como almohada.

Y cuando pudo el sol alzar el vuelo
estaba rojo, como el vino, el cielo
y azul, como sus ojos, la alborada.




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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Miér Ago 28, 2013 10:33 pm

Comparto con vosotros, esta fábula.Very Happy 

El león y el ratón

Dormía tranquilamente un león, cuando un ratón empezó a juguetear encima de su cuerpo. Despertó el león y rápidamente atrapó al ratón; y a punto de ser devorado, le pidió éste que le perdonara, prometiéndole pagarle cumplidamente llegado el momento oportuno. El león echó a reír y lo dejó marchar.
Pocos días después unos cazadores apresaron al rey de la selva y le ataron con una cuerda a un frondoso árbol. Pasó por ahí el ratoncillo, quien al oír los lamentos del león, corrió al lugar y royó la cuerda, dejándolo libre.- Días atrás – le dijo – te burlaste de mí pensando que nada podría hacer por ti en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplidos.

Moraleja: Nunca desprecies las promesas de los pequeños honestos. Cuando llegue el momento las cumplirán

En ciertos casos pueden más la paciencia y el tiempo que la ira y la fuerza.

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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Madison el Jue Ago 29, 2013 6:59 am

Ya ves tú....
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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Jue Ago 29, 2013 8:23 am

Buenas Noches, Madison.
Gracias por tu visita.
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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Jue Ago 29, 2013 8:15 pm


Lo que está pasando en el mundo no está bien. No me deja descansar bien.


Siria, el infierno – Por Rafael Torres
agosto 27, 2013 | Opinión

Cuántos muertos, cuántos heridos, cuántos torturados, cuántas mujeres violadas, cuántos niños gaseados, cuántas ciudades y aldeas incendiadas, cuántos pozos envenenados, cuántos edificios destruidos, cuántos campos sembrados de sal, cuántos huérfanos, cuántos puentes volados, cuantas ejecuciones sumarias, cuántos coches-bomba en los mercados, cuántos allanamientos, cuántos fugitivos y cuántos refugiados se necesitan para que quienes pueden detener todo eso lo hagan?

El infierno, hoy, se llama Siria, pero la inmensa mayoría de los que perecen en sus llamas no han cometido pecado ni delito alguno. Han caído allí por error, pero ni aun ese error les es atribuible, pues en algún sitio tenían que haber nacido. El siniestro azar se la ha jugado a la muchacha de ojos glaucos, al campesino heroico del desierto, al pequeño colegial, a su maestra, al mecánico, al anciano abrumado por la edad, al menestral, al albéitar, al carpintero, a la bailarina, al músico que vierte el ritmo a sus pies. Todos ellos, atrapados en ese infierno que la hez de Siria y de las potencias internacionales, la primera por acción y la segunda por acción y omisión, han desatado allí donde la Civilización empezó a balbucir en otros tiempos. ¿Cuánto combustible, es decir, cuánta carne humana, cuántas almas humanas, habrá de consumir todavía esa hoguera para que quien puede acuda a apagarla?

A la antigua Yugoslavia, en el corazón de Europa, se le dejó desangrarse durante años por todos sus costados, y hasta los cascos azules enviados a Srebrenica de comparsa, de turistas al infierno, compraban su seguridad al criminal Mladic a cambio de las vidas de los ocho mil varones bosnios acogidos en mala hora a su protección. ¿Se repite la historia en éste otro infierno? ¿O la amenaza de los confusos y letales gases asfixiantes moverá el egoísmo de las potencias, ya que no su humanidad? Siria. El siniestro azar. El infierno.


Antonia Álvarez Álvarez


La guerra

La guerra tiene labios azulados,
ojos de soledad, carne de frío,
campos de noche eterna, gesto airado,
inviernos sin otoño y sin estío,
la guerra...
tiene niños asombrados,
manitas de miseria y extravío,
cierzos que cortan vidas y sembrados,
grises atardeceres, sol sombrío,
la guerra...
tiene dientes afilados,
cuchillos de acerado desafío,
boquitas de hambre triste y rostro helado,
inmensa podredumbre hacia el vacío,
la guerra...
tiene el ceño ensangrentado,
harapos y negrura de atavío,
alaridos sin nombre y sin soldado,
desbordadas las venas, turbios ríos.

La guerra...,
sal en la herida abierta de la tierra


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Mensaje  Clarisa_42 el Lun Sep 02, 2013 7:26 pm

A veces tengo la sensación de estar comenzando el año con la llegada de Septiembre. Se reinicia la costumbre de hacer las mismas cosas, y dejar lo prestado.

A veces, ese cielo cubierto te alerta de los posibles cambios en tu organismo. Se sincronizan con los estados de ánimos.

A veces, te fijas que está todo organizado: la vuelta, la programación, algo así como qué está todo maquinado por mentes perversas o dejadas de la vida.

A veces, llamamos raros a los que toman a septiembre como un mes más, sin reparar en diferencias.
Son los que viven el día a día.

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imagine...

Mensaje  papapepe47 el Mar Sep 03, 2013 12:02 am

Clarisa_42 escribió:A veces tengo la sensación de estar comenzando el año con la llegada de Septiembre. Se reinicia la costumbre de hacer las mismas cosas, y dejar lo prestado.

A veces, ese cielo cubierto te alerta de los posibles cambios en tu organismo. Se sincronizan con los estados de ánimos.

A veces, te fijas que está todo organizado: la vuelta, la programación, algo así como qué está todo maquinado por mentes perversas o dejadas de la vida.

A veces, llamamos raros a los que toman a septiembre como un mes más, sin reparar en diferencias.
Son los que viven el día a día.  

Imagine esa sensación de "comenzar curso" en uno que lo hizo realidad en 41 ocasiones,por supuesto, consecutivas
Saludos
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Mensaje  Clarisa_42 el Mar Sep 03, 2013 9:05 pm

Gracias por visitar este humilde rincón de invitados, papapepe47, y por hacernos trasladar con el pensamiento a nuestra etapa escolar con la figura importantísima del MAESTRO.

Para usted.
Tardes de escuela

Miguel Sánchez Robles

Formados los deseos a menudo en el vicio
miraba sin bondad por la ventana
la extensa confusión de tierra roja.
oscilando profunda su lisura
y todo era un elogio silencioso,
un socavón de miel inexpresivo.

Tardes exactas de sabor a metal.
Un puntapié verbal rompía el silencio.
El lápiz circulaba libremente en los ángulos
y acechaban dibujos en los cronos.
Allí estaban los niños de sonrisa impecable
y gestos imprecisos por las bancas más últimas.

Voces aglomeradas hilvanando la tarde.

Moría el otoño a ráfagas
con aves elegantes ovillando bravura
entre los aires dulces del cerezo.

Tardes de olor a tiza,
trajines vanidosos de gramática,
la pizarra encendida con los números,
la h intercalada,
el adverbio de tiempo
y un balbuceo de ojos sin destinos concretos.
Tardes gemelas en mínimos sucesos
tentando la discordia de ingenuo corazón embelesado
para intuir historias de preámbulos lentos
o incómodos latidos de desidia pequeña.

Libros abiertos y alfileres de tinta,
novenos menesteres de academia,
el álbum salpicado de flores arrugadas,
modesto caos de manos,
soñar sobre soñado
y una traviesa inclinación al devaneo.
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Algo más que instrucción

Mensaje  papapepe47 el Mar Sep 03, 2013 10:41 pm

Durante 41 años intenté educar, no sólo instruir
Al menos, los que aún me saludan -la última alumna que lo hizo estuvo en mi clase en el año 1975- me hablan y recuerdan palabras, gestos y acciones (que, en muchas ocasiones, había olvidado) que me llenan de satisfacción.
Claro, no sé qué piensan los que no se paran a hablar conmigo
Gracias por el poema. Saludos
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Mensaje  Clarisa_42 el Miér Sep 04, 2013 8:38 am

Uno de los símbolos del Carnaval de Tenerife nos ha dejado. Dicen que fue en el año 1956 cuando empezó a disfrazarse por primera vez del personaje cinematográfico CHARLES CHAPLIN. Siempre acompañado de su esposa Victoria, acudía a su cita anual por las calles de Santa Cruz.

Pedro Gómez Cuenca, el Charlot de Tenerife, tendrá una calle en su recuerdo.
Siento que el carnaval de mi tierra se ha quedado algo huérfano, con la pérdida de este digno representante.
Os dejo una imagen de uno de los grandes.
¿Os imagináis el reencuentro de los dos CHARLOT allá donde nadie los vigile?
Por imaginar, imagino, que tendría la aprobación inmediata de su gran maestro CHARLES CHAPLIN.
Va por ellos:



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Mensaje  Clarisa_42 el Miér Sep 04, 2013 7:39 pm

CON LOS OJOS ABIERTOS


Muy temprano para estar despierta y coger lo que se me escapa.  Si bien  he tomado esa costumbre , tantas veces, de adelantarme al futuro acortando el ahora, como sí estuviese dotada de una especie de suerte adivinatoria. Ilusa de mí,  haciendo de una mitad un propósito, y de ese propósito un castillo.

Muy temprano para tener los ojos abiertos y darle la vuelta a los reverses. Frenar ¿con qué? Con las palabras manidas, con una nueva interpretación para salir ilesa de otra escapada a hurtadilla …?

Muy temprano para soñar despierta teniendo encima el alba y la certeza de verlo ir. Presión enmudecida.

Muy temprano, para liarme la manta a la cabeza y darle un respiro.  Y no caer en el intento.
Por esa costumbre disfuncional de organizarle la vida , he terminado, como me estoy oyendo: por ignorar sus pocas ganas, unas ganas que han acabado con mis ganas con tanto plan absurdo, jugando al despiste .

Muy temprano para ponerle señales a los caminos , cuando ya se han recorrido.
Muy temprano para analizar nada si el otro tiene la mirada distraída. Muy temprano para estar dándole aire a lo que ya no tiene vida.

Muy tarde para volverme a dormir y no querer borrar, lo imborrable.
Demasiado pronto para encajar un nuevo plan teniendo mi vida programada.
Y es que duele tanto, pero tanto …
Más sí cabe haberlo dejado solo creyéndome tan acompañada, ¿ me oís?, sigo hablando sola sin preguntarle al interesado el nombre que le pondrá a este sentimiento que carece de identidad.

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Mensaje  Clarisa_42 el Vie Sep 06, 2013 7:41 am

Todavía quedan algunas almendras en el árbol. Un nido de pajarillos me ha estado observando mientras me agachaba y recogía las que habían caído al suelo. Y me acordé de lo que había leído esta mañana en el periódico:
SUPUESTAMENTE un sepulturero de un cementerio del municipio  grancanario  de Santa María de Guía, ha vendido huesos  humanos para la práctica de rituales.  ¿Con qué propósito?, pensarán ustedes. Pues la fea realidad es que fue con el único fin de obtener a cambio bebidas alcohólicas o patas de cordero.
Sigo recogiendo almendras y mirando a mi almendrero: alto, esbelto, con poderío.
No me imagino el impacto que les provocaría a los familiares de los que allí descansaban, esa noticia tan salvaje. Descanso eterno no tan eterno con esta práctica  o negocio tan repugnante.
Sigo mirando el árbol y pienso: ¿¡verme aquí, rodeada de florecillas blancas y rosadas, sin visitas organizadas y con un sol que caliente las raíces, puede una quejarse con semejante fortuna!?
Mi árbol, mi tumba.
Y mientras subía la cuesta me vino otro pensamiento preocupante: ¿Tendré que dejar por escrito que no se venda la finca cuando yo ya no tenga ni voz ni voto? Uff, eso tengo que hablarlo no vaya a ser que talen el árbol y salga volando.

Últimanente estoy dejando mi fobia al entrar a Un Camposanto . Un señor muy sabio me dijo que no había  que esquivar el miedo. Y leo cosas, no tan originales como estas que he recogido para dulcificar ese mismo MIEDO, Siempre bajo el máximo respeto.


En el cementerio de La Almudena de Madrid:

Aquí estoy con lo puesto,
y no pago los impuestos



Epitafio de E. Jardiel Poncela, escritor español:

Si queréis los mayores elogios, moríos



Epitafio en un cementerio de Inglaterra:

Toda la oscuridad del mundo
jamás podrá apagar la luz de una velita



Mel Blanc -la voz de Bugs Bunny-:

Eso es todo, amigos



Miguel Mihura:

Ya decía yo que ese médico no valía mucho



Tumba del cementerio de San José en Granada:

Por aguantarme un peo aquí me veo
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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Dom Sep 08, 2013 7:56 am

Un trozo de libro:
"La velocidad de la bicicleta era perfecta para él; una velocidad que permite contemplar  a personas y hechos como es debido. Solo en bicicleta puedes ver las cosas sin ser visto, como saben hacer los poetas"
COSAS QUE NADIE SABE, LIBRO DE ALESSANDRO  D¨AVENIA .



La velocidad de mi bicicleta.


Con catorce años tuve una hermosa bicicleta. Me subía a ella cuando intuía que el chico que me gustaba pasaría por la calle, a esa hora repartiendo:__ era panadero__. De ahí que nombre tantas veces el pan en este hilo de invitados.
Con mis largas trenzas color ceniza y una emoción poco controlable, comencé a darle a los pedales calle abajo. Poco antes de alcanzar la carretera principal lo vi acercarse con paso ligero y con la saca al hombre. Frené bruscamente y caí. El ridículo me comía, me inmovilizaba. No quería mirarlo. Pedía a todos los malos  santos que se divertían conmigo, que le tapasen la boca para no escuchar la demoledora frase: "¿Te encuentras bien?"
Lo vi pararse un momento. Siguió sin atreverse con algo. Cualquier mirada o palabra hubiese machacado aún más mi mala suerte.
Empezaron a rodar lágrimas por mis mejillas. No sentía dolor físico. Algo en mi interior me alertaba de un miedo  nuevo. Mañana lo tendría enfrente de mí.
Antes de que sucediese lo del accidente con la bici, me ofrecía a abrirle cada día la puerta y pagarle el pan. Mi madre entretenida en el patio lavando a mano la ropa de los cinco, se despreocupada del toque y del pago. Sin que me viera, me pintaba los labios y me ponía coloretes rosa. Me soltaba las trenzas y dejaba caer por mis hombros las ondas del pelo prensadas por horas. Me gustaba realmente ese chico alto.
El miedo me comía al verme de nuevo delante de él; en la misma puerta.  Eso me dolía más que las rodillas peladas y ensangrentadas. Eso, rompía la magia de lo puro, serio. Mi caída era todo, menos sería. Supuse que se estaría partiendo de risa cuando lo vi adentrarse en el bloque siguiente
¿Qué excusa le daría a mi madre para no abrirle de nuevo la puerta al  panadero?  ¿Me temblaría las manos, o me delataría la vergüenza con una mejillas rojas como tomates?
Esa noche lloré como nunca había llorado. Esa noche  abrí tantas veces mi puerta que acabé agotada. Me inventaba el saludo, me inventaba el olvido, me inventaba la sorpresa. Necesitaba borrar como fuese el instante del ridículo.
Sin soltarme las trenzas , abrí la puerta a la mañana siguiente. Nos miramos, y ahí empecé a notar una flojera en las rodillas.



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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Lun Sep 09, 2013 9:41 am

Entretenida leyendo esta novela. Un domingo con muchos sobresaltos.
Feliz comienzo de semana.

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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Lun Sep 09, 2013 7:41 pm

No sé lo que pensarían lo de casa sí comentase lo siguiente: "Los fines de semana se me hacen eternos. Me siento jubilada y explotada, que no es lo mismo que jubilada y viajera. En los fines de semana me divido tanto que me cuesta unirme de nuevo cuando va desapareciendo el domingo. Ayer escuché que "soy muy afortunada  por estar viviendo en una isla, y quién habla de unas vacaciones en septiembre teniendo sol y playa"
No me gusta ponerle llaves a las puertas. Una puerta cerrada ya dice mucho. Opté por tenerla abierta. Ese abre y cierra me tiene en tantos sitios a la vez...
Los lunes tienen ese punto de sal que rara vez estropean el guiso, a fuego lento, a fuego lento.


HE ENCONTRADO ESTA CARTA EN LA RED.


Querida familia:

Me voy.
Volveré cuando sepais dónde están guardadas las bolas de naftalina, cuando nuestra casa ya no tenga secretos para ninguno de vosotros., cuando seais capaces de descifrar los códigos de los botones de la lavadora, cuando logreis reprimir el impulso de llamarme a gritos si se acaba la pasta de dientes o el papel higiénico.

Volveré cuando estéis dispuestos a llevar conmigo la corona de reina de la casa.

Cuando no me necesiteis más que para compartir.

Ya sé que me echareis de menos, estoy segura. También yo a vosotros, pero sólo desapareciendo podré rellenar los huecos que vuestro cariño me produce.. Sólo podré estar segura de que verdaderamente me quereis cuando no tengais necesidad de mí para comer o para vestiros o para lavarse o para encontrar las tijeras. Ya no quiero ser la reina de la casa, estoy harta, me he cansado de tan gran responsabilidad y he caído en la cuenta de que si sigo jugando el papel de madre súper no lograré inculcaros más que una mentalidad de súbditos. Y yo os quiero libres y moderadamente suficientes y autónomos.

Ya sé que vuestro comportamiento conmigo no es más que un dejarse llevar por mi rutina; también por eso quiero poner tierra por medio. Si me quedo, seguiré poniéndo todo al alcance de la mano, jugando mi papel de omnipresente para que me querais más.

Sí, para que me querais más.!!! Me he dado cuanta de que todo lo que hago es para que me quieran más, y eso me parece tan peligroso para vosotros como para mí. Es una trampa para todos.

Palabra de honor que no me voy por cansancio, aunque sea desgastante dormirse todas las noches pensando en la comida del día siguiente y hacer las compras a los saltos cuando vienes del trabajo y, a la larga, pesa mucho la manía de ver siempre un velo de polvo en los muebles cuando me siento un rato en el sofá, y la perenne atracción hacia la escoba y la fregona.

Pero no es sólo por eso. No.!!

Tampoco me voy porque esté harta de poner la lavadora mientras me desabrocho el abrigo ni porque quiera estar más libre para hacer carrera en mi trabajo. No. Hace ya mucho tiempo que tuve que elegir una perpetua interinidad en mi profesión porque no podía compatibilizar una mayor dedicación mental al trabajo profesional con la lista de la compra. Me voy para enseñarles a compartir, pero sobre todo me voy para ver si aprendo a delegar.

Porque si lo consigo, no volveré nunca más a sentirme culpable cuando no saqueis notas brillantes o cuando se quemen las lentejas o cuando alguno no tenga la ropa planchada que ponerse.

La culpa de que sea imprescindible en casa es sólo mía, así que
desapareciendo yo por unos días, os dareis cuenta de que la monarquía doméstica es fácilmente derrocable y quizá yo pueda aprender la humildad necesaria para ser, cuando vuelva, una más entre la plebe.

Cuando encontreis la naftalina no dejeis de avisarme. Seguro que para entonces yo también habré aprendido a no ser tan excesivamente buena.

Puede ser que ese día no nos queramos más, pero seguro que nos querremos mejor.
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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Lizzi el Mar Sep 10, 2013 3:34 am

Entiendo lo de los fines de semana, son días de vida familiar vía intravenosa, y todo sea dicho, a veces lo único que quieres es estar sola. Bendita soledad doméstica.
Respecto a la carta, sólo apuntar que a delegar se aprende delegando, como aquella canción del venezolano, aquella con un estribillo: amar se aprende amando
Delegando que es gerundio.
Saludines.
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Re: Cuéntame algo y te sirvo un café.

Mensaje  Clarisa_42 el Mar Sep 10, 2013 6:06 am

Lizzi, todo es poco, todo es nada para lo que he vivido este mediodía. . Me sobran razones esta tarde para sentirme una estúpida.
¿¡De qué me quejo, estimada Lizzi ,cuando por edad, esa chica podría ser mi hija!?
A veces lo fines de semana, dejan de ser tan largos y sosos, volviéndome a leer por la tarde.



Me siento tan estúpida a veces.



Salgo de la piscina y me quedo un buen rato pensando en el interior del coche. El tiempo no me importa nada, solo tengo metido en lo más hondo de mi ser una frase "de mucho peso" viniendo de quién vino.
Veinte años luminosos que formaban una carita redonda y un cuerpo perfecto en un bañador negro muy estiloso. Hablamos largo rato, solas en el vestuario. Lo que nos dijimos, se queda para nosotras.
Una hoja inquieta, frágil, al acecho. Acechaba mi reacción por su involuntario movimiento. Ese desorden inesperado que se coló en sus días, cuando un hombre de bata blanca, sin sangre en las venas, le dijo de pronto: "vivirás con eso, y  si  necesitas  ayuda psicológica, te la ofreceremos".
Con tres años menos, es decir, con diecisiete años, qué cabe esperar: suponer que es un error o una broma sin fundamento.
"Mi padre, María, lo lleva peor que yo" me decía una y otra vez. Yo sabía que la taza de café llegaba vacía al fregadero por ese movimiento involuntario. No era cuestión de practicar más, como me dijo mi médico de cabecera".
Y me quedé con esto último: "echo de menos no poder subirme a unos TACONES ALTOS cuando me invitan a una fiesta. Eso me da mucha rabia"
Divina juventud por pensar como piensan y por despistar a la otra fiera que se esconde, por esa juventud sana.
Malditos tacones de mierda que entristecen a una luchadora nata.
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