Embriones de novelas

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Embriones de novelas

Mensaje  papapepe47 el Dom Ago 18, 2013 5:29 am

Creo que a todos nos ha ocurrido.
 
Leyendo hemos encontrado unas páginas o unos párrafos que nos han recordado una novela posterior que el autor desarrolló convirtiéndolos en nueva obra. (Esto me sucede por mi costumbre de releer en verano)
 
Ejemplo:
En "La soledad del manager" de Mamuel Vázquez Moltalbán (Planeta. Colección Popular. 1977. Página 85) se halla el embrión de "Los mares del sur" ,Premio Planeta de 1979
 
Recuerdo los párrafos:
"Me ha surgido un argumento cinematogáfico. Escuche. Un alto ejecutivo obsesionado por el mito de Gauguin decide dejar a la familia y el trabajo y marcharse a Tahití. El título podría ser Gauguin  o Tahití. Coge el metro en una hora punta y llega a una barrida obrera. Imita los modos de vida de los tahitianos.Se junta con una chica de la fábrica, una canaca del cinturón industrial barcelonés. Nadie le conoce.Se siente feliz inicialmente pero hay una serie de barreras mentales de clase que no puede superar... "


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La historia de Eréndira o el cuento de nunca dejar de usar (I)

Mensaje  papapepe47 el Miér Ago 28, 2013 3:59 am

Gabriel García Márquez, 1967
“Cien años de soledad” (Círculo de Lectores, S.A. 1970. Páginas 49-50)
 
“Hacia la medianoche el calor era insoportable. Aureliano escuchó noticias hasta final sin encontrar ninguna que le interesara a su familia. Se disponía a regresar a casa cuando la matrona le hizo una señal con la mano.
-Entra tú también -le dijo-. Sólo cuesta veinte centavos.
Aureliano echó la moneda en la alcancía que la matrona tenía en las piernas y entró en el cuarto sin saber para qué. La mulata adolescente, con sus teticas de perra, estaba desnuda en la cama. Antes de Aureliano, esa noche, sesenta y tres hombres habían pasado por el cuarto... La muchacha quitó la sábana empapada y le pidió a Aureliano que la tuviera de un lado. Pesaba como un lienzo. La exprimieron, torciéndola por los extremos, hasta que recobró su peso natural...
Esa noche, sesenta y tres hombres habían pasado por el cuarto...
Dos años antes, muy lejos de allí, se había quedado dormida sin apagar la vela y había  despertado cercada por el fuego. La casa donde vivía con la abuela que la había criado quedó reducida a cenizas. Desde entonces la abuela la llevaba de pueblo en pueblo, acostándola por veinte centavos, para pagarse el valor de la casa incendiada. Según los cálculosde la muchacha, todavía le faltaban diez años de setenta hombres por noche, porque tenía que pagar además los gastos de viaje y alimentación de ambas y el sueldo de los indios que cargaban el mecedor...”
En la edición que utilizo, 49 párrafos relatan la historia de la muchacha  y de su abuela. En “Cien años de soledad” no se menciona el nombre de ninguna de ellas. Sólo su historia y su encuentro con Aureliano.
 
Cinco años más tarde, la historia de Eréndira es narrada en 67 páginas -más de una página por párrafo de la versión “primigenia” (ya veremos que no lo era)- constituyendo uno de los cuentos de la edición y -siendo el último- el que da título a la obra.
 

 
Gabriel García Márquez, 1972
“La increíble  y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada” (“La increíble  y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada. Siete cuentos” Barral Editores, S. A. 1972. Páginas 95-163)
 
El protagonista masculino es, ahora, Ulises
 
“...Habían transcurrido seis meses desde el incendio cuando la abuela pudo tener una visión entera del negocio.
-Si las cosas siguen así – le dijo a Eréndira- me habrás pagado la deuda dentro de ocho años, siete meses y once días.
Volvió a repasar los cálculos con los ojos cerrados, rumiando los granos que sacaba de una faltriquera de jareta donde tenía también el dinero, y precisó:
-Claro que todo eso es sin contar el sueldo y la comida de los indios, y otros gastos menores.
...Ulises se asomó de nuevo. Eréndira lo contempló con una sonrisa traviesa y hasta un poco cariñosa, y quitó de la estera la sábana usada.
-Ven- le dijo-,ayúdame a cambiar la sábana
Entonces Ulises, salió de detrás de la cama y cogió la sábana por un extremo...”

 
(El uso de mayúsculas en el título puede llevar a la confusión de suponer que la abuela era una desalmada o que su apodo fuera el de Desalmada. Creo que es lo primero)


Última edición por papapepe47 el Mar Sep 03, 2013 8:08 am, editado 3 veces
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Re: Embriones de novelas

Mensaje  Medea el Miér Ago 28, 2013 4:22 am


Interesante, bastante. Más aún luce para mí su excelente memoria y atención al detalle.
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La historia de Eréndira o el cuento de nunca dejar de usar (II)

Mensaje  papapepe47 el Dom Sep 01, 2013 4:04 am

La muchacha anónima de "Cien años de soledad" se convierte en Eréndira en la "La increible y triste historia de la cándida...", publicada en 1972
Aureliano da paso a Ulises ("es nombre de gringo,-dijo Eréndira. -No, de navegante, le contesta el muchacho )
 
Pero el origen del cuento no está en "Cien años..." (Buenos Aires, 1967).
 
Gabriel García Márquez publica en 1961 “El mar del tiempo perdido” (contenido en “La increíble  y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada. Siete cuentos” Barral Editores, S. A. 1972.  Páginas 21-46)
 
El señor Herbert -que aparecerá también en “Cien...”- va dando donativos con el compromiso de su pago diferido en un tiempo determinado. La escena se desarrolla en la taberna y burdel de Catarino (personaje que se repite en “Cien..”, en la “La historia...” y en este cuento)
 
Ahora el muchacho que sostiene la sábana, como Aureliano y Ulises, se llama Tobías.
 
“Poco después, una mujer se separó del grupo que le acompañaba en la mesa, y le habló en voz muy baja. Tenía un problema de quinientos pesos.
-¿A cómo estás?
-A cinco.
-Imagínate -dijo el señor Herbert-. Son cien hombres
-No importa -dijo ella-. Si consigo toda esa plata junta, éstos serán los últimos cien hombres de mi vida.
Laq examinó. Era muy joven, de huesos frágiles, peros sus ojos expresaban una decisión simple.
-Está bien -dijo el señor Herbert-. Vete para el cuarto, que allá te los voy mandadndo, cada uno con sus cinco pesos.
Salió a la puerta de la calle y agitó la campanilla. A la siete de la mañana, Tobías encontró abierta la tienda de Catarino. Todo estaba apagado. Medio dormido, e hinchado de cerveza, el señor Herbertcontrolaba el ingreso de hombres al cuaro de la muchacha.
Tobía entró. La muchacha lo conocía y se sorprendió de verlo en su cuarto.
-¿Tú también?
-Me dijeron que entrara -dijo Tobías-. Me dieron cinco pesos y me dijeron:no te demores.
Ella quitó de la cama la sábana empapada y le pidió a Tobías que la tuviera de un lado. Pesaba como un lienzo.La exprimieron, torciéndola por los extremos, hasta que recobró su peso natural. Voltearon el colchón, y el sudor salía del otro lado. Tobías hizo las cosas de cualquier modo. Antes de salir puso los cinco pesos en el montón de billetes que iba creciendo junto a la cama.
-manda toda la gente que puedas -le recomendó el señor Herbert-, a ver si salimos de esto antes del mediodía.
La muchacha entreabrió la puerta y pidió una cerveza helada.
Había varios hombres esperando.
-¿Cuántos faltan?-preguntó.
-Sesenta y tres -contestó el señor Herbert.
….

 
La única diferencia que hallo es que no se menciona que la deuda fuera con su abuela




Última edición por papapepe47 el Sáb Sep 14, 2013 4:53 am, editado 3 veces
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La historia de Eréndira o el cuento de nunca dejar de usar (III)

Mensaje  papapepe47 el Miér Sep 04, 2013 6:47 pm

La única imagen mariana que menciona  G.M.M. en "Cien..." es a la Virgen de los Remedios (página 122 de mi ejemplar de Círculo de Lectores. 1970)

Hay una anécdota en "La increible  y triste..." (Barral Editores, S. A. 1972. Página 124) que me hizo sonreír.
La abuela de Eréndira, habiéndola perdido, interrogó a un conductor de un camión:
"-¿No sabes quién soy?- le preguntó
El hombre le alumbró sin piedad con una linterna de pilas....
-Lo único que sé con toda seguridad -dijo- es que usted no es la Virgen de los Remedios"




Última edición por papapepe47 el Vie Oct 04, 2013 3:52 am, editado 3 veces
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La historia de Eréndira o el cuento de nunca dejar de usar (IV)

Mensaje  papapepe47 el Vie Sep 13, 2013 6:50 pm

Hay otra anécdota en “El mar del tiempo perdido” (Gabriel García Márquez,1961. Contenido en “La increíble  y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada. Siete cuentos” Barral Editores, S. A. 1972.  Páginas 36-37) que me resulta simpática.
 
El señor Herbert va dando donativos con el compromiso de su pago diferido en un tiempo determinado. La escena se desarrolla en la taberna y burdel de Catarino

" (Herbert) Apareció en la tienda de Catarino... y resolvió tantos que por fin sólo quedaron en la tienda las mujeres y algunos hombres con sus problemas resueltos. Y al fondo del salón, una mujer solitaria que se abanicaba muy despacio con un cartón de propaganda.
- Y tú -le gritó el señor Herbert-, ¿cuál es tu problema?
La mujer dejó de abanicarse.
- A mí no me meta en su fiesta, míster -gritó a través del salón-. Yo no tengo problemas de ninguna clase, y soy puta porque me sale de los cojones.
"



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Yo hubira hecho lo mismo

Mensaje  papapepe47 el Sáb Oct 26, 2013 3:43 am

Gabriel García Márquez coloca al más remoto de los "Aureliano" -al padre de Úrsula- el apellido Iguarán (página 289 de la edición de Circulos de Lectores de 1970).
Apellido que corresponde a su -del autor- abuela Tranqulina, familiarmente "Mina" (página 19 de "Vivir para contarla I". Biblioteca García Márquez. Grupo Editorial Random Home Mondadori, S.L. y RBA Coleccionable, S.A.)

Yo hubiera hecho lo mismo al escribir un libro y si hubiera conocido a mi abuela. Así que le envidio



Última edición por papapepe47 el Lun Dic 16, 2013 6:09 am, editado 7 veces
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La historia de Eréndira o el cuento de nunca dejar de usar (V)

Mensaje  papapepe47 el Sáb Nov 30, 2013 4:48 am

Sobre la vida de las prostitutas y su atención a un número excesivo de clientes, hay una observación de G G M. en la página 15 de "Vivir para contarla I". (Biblioteca García Márquez. Grupo Editorial Random Home Mondadori, S.L. y RBA Coleccionable, S.A.) que el autor pone en boca de su madre en un viaje por barco:
" Mi madre lo soportaba inmóvil en su silla, mientras las muchachas de alquiler hacían la cosecha de carnaval en los camarotes cercanos, disfrazadas de hombres o de manolas. Una de ellas había entrado y salido del suyo varias veces, siempre con un cliente distinto, y al lado mismo del asiento de mi madre. Yo pensé que ella no la había visto. Pero a la cuarta o quinta vez que entró y salió en menos de una hora, la siguió con una mirada de lástima hasta el final del corredor.
- Pobres muchachas -suspiró-. Lo que tienen que hacer para vivir es peor que trabajar"


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Re: Embriones de novelas

Mensaje  Menuda el Dom Dic 01, 2013 1:38 am

Me ocurre normalmente con sus hilos, Papapepe, me dan ganas de relerme estos libros (El cuarteto de Alejandría, Cien años de soledad) y descubrir los que aún no he leído y usted comenta. A ver si en el 2014 me organizo mejor la lista de lecturas y relecturas...
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Gratitud

Mensaje  papapepe47 el Lun Dic 02, 2013 2:20 am

Gratitud por sus comentarios. Disfruto más en la 2ª o 3ª lectura que en la inicial. Si la obra no merece esas, opino que no era digna de nuestra primera.
Quizás me pase que sea torpe y las necesite  para empaparme de la obra
Así me paso con ésta

El libro más vendido entre los abandonados por sus compradores
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En Manuel Vincent

Mensaje  papapepe47 el Jue Ene 16, 2014 6:36 am

Cuando mi nieto F. Javier -con seis hermosos meses- duerme me deja que yo lea. Creo que no le importa.
Leía en su casa -allá por los "Mares del Sur" en una calle con nombre de isla del Levante español- a Manuel Vincent "Aguirre, el magnífico" sobre 2º esposo de María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva,duquesa de Alba.
Cuenta el autor "...hasta que un día sin horizonte alguno me encontré en la cafetería Yago, de la calle Princesa, con un cuaderno y un bolígrafo escribiendo la forma absurda en que se mató en la vespa mi amigo Vincentico Bola, que pesaba más de ciento cuarenta kilos" (Alfaguara.2011. Página 144)
Al regreso a mi casa, rebusqué otra novela de Vincent (no sé por qué no se está invernando con sus compañeras en la Costa del Sol donde suelo dejarlas): "Tranvía a la Malvarrosa". En ella se narra- en diversas páginas- las circunstancias de la muerte de Vicentico. Ampliaré esta anotación





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Re: Embriones de novelas

Mensaje  Mala el Jue Ene 16, 2014 8:15 am

papapepe47 escribió:Cuando mi nieto F. Javier -con seis hermosos meses- duerme me deja que yo lea. Creo que no le importa.
Leía en su casa -allá por los "Mares del Sur" en una calle con nombre de isla del Levante español- a Manuel Vincent "Aguirre, el magnífico" sobre 2º esposo de María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva,duquesa de Alba.
Cuenta el autor "...hasta que un día sin horizonte alguno me encontré en la cafetería Yago, de la calle Princesa, con un cuaderno y un bolígrafo escribiendo la forma absurda en que se mató en la vespa mi amigo Vincentico Bola, que pesaba más de cinto curaenta kilos" (Alfaguara.2011. Página 144)
Al regreso a mi casa, rebusqué otra novela de Vincent (no sé por qué no se está invernando con sus compañeras en la Costa del Sol donde suelo dejarlas): "Tranvía a la Malvarrosa". En ella se narra- en diversas páginas- las circunstancias de la muerte de Vicentico. Ampliaré esta anotación




Papapepe ha conseguido que brotara una acuosidad nostálgica de mis ojos. Viendo la foto de la portada, yo estuve encaramado en lo alto de ese trampolín, cuando existían LAS ARENAS, que era algo así como un resort veraniego en mitad de la Malvarrosa. Y esa piscina que ahí se ve, no crea que era de agua dulce, sino de la mismita del mar, que salías hacia la toalla con perfume de arenque en la piel. Tendría yo quince años cuando lo desmantelaron todo, no sé si por la ley de costas, pero aquel ghetto pisci-playero (había que pagar cinco duros en la taquilla de entrada) formará parte siempre de mi pasado y del de otros muchos valencianos del extrarradio. Saludos.
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Nostalgia

Mensaje  papapepe47 el Dom Ene 19, 2014 11:19 pm

Todos guardamos nostalgia de algún trozo de nuestra geografía natal perdida. En mi caso, el desmantelamiento de la playa en el Guadalquivir (grupo eclesiales locales suelen usar el nombre de Betis que es término romano ypor reintegro o aproximación, "casi" cristiano y no de infieles sarracenos. ¡Qué le vamos a hacer!)
Vestuarios, bar,...y libertad fueron derribados de la proximidad del Molino de Martos para conducirnos,como dulces borreguitos, hacia una piscina -El Fontanar de la Hermandades del Trabajo- donde los vigilantes,que llamábamos "buzos", obligaban a las jóvenes a ponerse un pañuelo entre las dos piezas textiles de su biquini

Volviendo a la novela "Tranvía a la Malvarrosa" de M. Vicent, su comienzo es el siguiente: "Yo era todavía un adolescente muy puro cuando Vicentico Bola me llevó a la capital para que me desvirgaran. Mi padrino se llamaba Bola porque pesaba ciento treinta kilos en canal..."

En la obra sobre el "jesuita" -nunca lo fue- Jesús Aguirre, el Bola es un amigo del autor y en la novela es el padrino del protagonista. Y ha adelgazado 10 kilos.
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Vazquez Montalbán

Mensaje  papapepe47 el Mar Mayo 13, 2014 2:41 am

En "La rosa de Alejandría" (Circulos de Lectores, 1984 y en la página 184) escribió su autor:

"Los managers somos personas solitarias..."

Trece años después publicó  -dentro de la serie del detective Pepe, y no Josep, Carvalho- su "La soledad del manager"

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Re: Embriones de novelas

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