tutto fa brodo...

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Mensaje  john silver el Sáb Mayo 09, 2009 9:21 am

Atraído por el olor, me he dejado caer inocentemente por la cocina del foro. Y ¿a qué no saben qué hay hoy para comer? Y ¿quién lo cocina?
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john silver

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Marguerite Yourcenar: pescado a la parrilla

Mensaje  john silver el Sáb Mayo 09, 2009 9:22 am

En Roma, durante las interminables comidas oficiales, se me ocurrió pensar en los orígenes relativamente recientes de nuestro lujo, en este pueblo de granjeros parsimoniosos y soldados frugales, alimentados a ajo y a cebada, repentinamente precipitados por la conquista en las cocinas asiáticas y hartándose de alimentos complicados con torpeza de campesinos hambrientos. Nuestros romanos se atiborran de pájaros, se inundan de salsas y se envenenan con especias. Un Apicio está orgulloso de la sucesión de las entradas, de la serie de platos agrios o dulces, pesados o ligeros, que componen la bella ordenación de sus banquetes; vaya y pase, todavía, si cada uno de ellos fuera servido aparte, asimilado en ayunas, doctamente saboreado por un gastrónomo de papilas intactas. Presentados al mismo tiempo, en una mezcla trivial y cotidiana, crean en el paladar y el estómago del hombre que los come una detestable confusión en donde los olores, los sabores y las sustancias pierden su valor propio y su deliciosa identidad. El pobre Lucio se divertía antaño en confeccionarme platos raros; sus patés de faisán, con su sabia dosis de jamón y especias, daban pruebas de un arte tan exacto como el del músico o el del pintor; yo añoraba sin embargo la carne pura de la hermosa ave. Grecia sabía más de estas cosas; su vino resinoso, su pan salpicado de sésamo, sus pescados cocidos en las parrillas al borde del mar, ennegrecidos aquí y allá por el fuego y sazonados por el crujir de un grano de arena, contentaban el apetito sin rodear con demasiadas complicaciones el más simple de nuestros goces.


Marguerite Yourcenar: Memorias de Adriano (París: Gallimard, 1974). Traducción de Julio Cortázar (Barcelona: Edhasa, 1982).
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john silver

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Re: tutto fa brodo...

Mensaje  angelconcielo el Sáb Mayo 09, 2009 10:02 am

..."En la cocina, en el mundo culinario, Kamante poseía
todos los atributos del genio, incluso su fatalidad
—la impotencia del individuo frente a sus propios poderes—. Si Kamante hubiera
nacido en Europa y hubiera caído en manos de un maestro inteligente se habría
hecho famoso, pasando a la historia como una curiosa figura. Y aquí en África
se hizo un nombre, su actitud hacia su arte era la de un maestro.



A mí me interesaba mucho la cocina y en mi primer viaje a Europa
tomé lecciones de un chef francés de un
celebrado restaurante, porque pensé que sería divertido hacer buenas comidas en
África. El chef, monsieur Perrochet, me hizo una oferta para asociarme a su
negocio por la devoción que demostré a ese arte. Cuando me encontré a Kamante a
mano, un espíritu familiar con quien podía cocinar, aquella devoción se apoderó
de mí de nuevo. Se abrían grandes perspecti­vas para mí al trabajar juntos. En mi
opinión nada había más misterioso que ese instinto natural de un salvaje para
el arte culinario. Me hizo ver con una nueva luz nuestra civilización; después
de todo quizá fuera divina y estuviera predestinada. Me sentía como un hombre
que recuperara su fe en Dios porque un frenólogo le mostrara el lugar donde se
asienta la elocuencia teológica en el cerebro humano: si se puede pro­bar la existencia
de la elocuencia teológica, se puede probar la existencia de la propia teología
y, por tanto, del mismo Dios.



En materia de cocina Kamante
tenía una sorprendente destreza manual. Los grandes artificios y tours-de-force
de la cocina eran juegos de niños en sus torcidas manos oscuras; sabían por sí
solas todo lo que había que saber de tortillas, vol-au-vent, salsas y
mayonesas. Tenía un don especial para hacer ligeras las cosas, al igual que en
la leyenda el Niño Jesús forma pájaros de barro y luego les manda volar.
Despreciaba todos los utensilios complicados, como si le impacientara que
fueran tan independientes, y cuando le di una máquina para batir huevos la dejó
oxidar, batiendo las claras con un cuchillo que yo usaba para quitar maleza, y
sus claras de huevo se esponjaban como nubes livianas. Como cocinero te­nía un
ojo penetrante e inspirado, sabía escoger el pollo más gordo del gallinero y
sopesaba un huevo en la mano con gran seriedad y sabía cuándo había sido
puesto. Se le ocurrían ideas para mejorar mi mesa y, mediante algún tipo de co­municación
con un amigo suyo que trabajaba para un mé­dico en una lejana zona del país, me
consiguió las semillas de una lechuga realmente excelente que llevaba años
buscando en vano.



Poseía una gran memoria para
las recetas. No sabía leer y tampoco nada de inglés, de modo que no le servían
de nada de los libros de cocina, pero debió de almacenar todo lo que había
aprendido en su poco agraciada cabeza, de acuerdo con una clasificación hecha
por él mismo, que nunca supe cómo era. Nombraba a los platos según el
acontecimiento que se había producido el día en que los había aprendido, así
que hablaba de la salsa del rayo que hendió al árbol y de la salsa del caballo
gris que murió. Pero jamás las confundía. Sólo hubo una cosa que intenté grabar
en su mente sin éxito, y era el orden de los platos durante una comida. Tuve,
cuando había invitados, que hacer una especie de menú pictórico para mi chef:
primero, un plato de sopa; luego, pescado; después, perdiz o una alcachofa. No
estaba convencida de que ese defecto se debiera a fallos de memoria, sino, me
parece, a que en su corazón creía que todo tenía un límite y que no pensaba
gastar el tiempo en semejantes menudencias.



Es emocionante trabajar junto a
un demonio. Normalmente yo mandaba en la cocina, pero durante nuestra
cooperación me di cuenta que no sólo la cocina, sino el mundo entero en el que
cooperábamos, pasaba a manos de Kamante. Porque comprendía a la perfección lo
que yo quería de él y a veces realizaba mis deseos antes de que los hubiera
expresado; pero no acababa de comprender cuál era el secreto de su trabajo. Me
parecía de lo más extraño que alguien fuera tan grande en un arte cuyo
verdadero significado no comprendía y por el cual no sentía más que desprecio.


Kamante no tenía ni la menor
idea de cómo debía saber un plato nuestro y, a despecho de su conversión y de su
relación con la civilización, su corazón seguía siendo el de un kikuyu errante,
enraizado en las tradiciones de su tribu y creyendo en ellas como la única
manera de vivir dignamente de un ser humano. A veces probaba la comida que
hacía, pero con expresión de desconfianza, como una bruja que toma un sorbo de
su caldero. Seguía apegado a la mazorca de maíz de sus padres. Aquí incluso le
fallaba su inteligencia y me ofrecía un manjar kikuyu —un boniato asado o un
burujo de grasa de oveja— como un perro civilizado que ha vivido durante mucho
tiempo con personas y deja un hueso delante de ti, como regalo. En su fuero
interno me parece que consideraba los trabajos que nos tomábamos con la comida
como cosa de lunáticos. A veces intenté sacarle su opinión sobre esas cosas,
pero aunque hablaba con gran franqueza de muchos temas, en otros se mostraba
muy reservado, así que trabajábamos uno junto a otro en la cocina sin tocar las
ideas de cada cual sobre la importancia del cocinar"

(Etc, Etc. Una novela de una sencilla, furiosa y prodigiosa belleza)

Isak Dinesen (Karen Blixen)

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Re: tutto fa brodo...

Mensaje  Allegra el Sáb Mayo 09, 2009 6:43 pm

Mmmm, que bien huele este hilo!
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Re: tutto fa brodo...

Mensaje  savina el Sáb Mayo 09, 2009 9:00 pm

"...Un día en que su doncella le cortaba a la señora F. las puntas de sus largos cabellos en mi presencia, me distraía recogiendo los pequeños y bonitos mechones y los iba colocando sobre el tocador, excepto un mechoncito que me metí en el bolsillo, pensando que no se daría cuenta. Pero, en cuanto estuvimos solos, me dijo con dulzura pero un poco seria que le devolviese aquel rizo que había recogido. Me pareció que me trataba con un rigor tan cruel como injusto, pero obedecí y con aire desdeñoso arrojé el rizo sobre el tocador.
— Caballero, estáis faltándome.

— No, señora. No os costaba nada fingir que no advertíais este inocente robo.

— No me gusta fingir.

— ¿Tanto os molesta un robo tan pueril?

— No es eso. Pero ese robo demuestra unos sentimientos hacia mí que a vos, que sois hombre de confianza de mi marido, no os está permitido alimentar.

Me encerré en mi cuarto, me desvestí y me eché en la cama. Me fingí enfermo. Por la tarde fue a verme y me dejó un paquetito al darme la mano. Cuando lo abrí, a solas, descubrí que había querido reparar su avaricia regalándome unos mechones larguísimos. Con ellos me hice un cordón muy fino, en uno de cuyos extremos hice poner un lazo negro, para poder estrangularme si alguna vez el amor me llevaba a la desesperación. El resto lo corté con unas tijeras, lo reduje a un polvo muy fino y le encargué a un confitero que en mi presencia lo mezclase con una pasta de ámbar, azúcar, vainilla, cabello de ángel, alquermes y estoraque. Aguardé a que las grageas estuvieran dispuestas antes de irme. Las guardé en una preciosa bombonera de cristal de roca, y cuando la señora F. me preguntó su composición le dije que tenían algo que me obligaba a amarla."
(Historia de mi vida, Giacomo Casanova)
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Antonio Tabucchi - Sarrabulho al modo de Douro

Mensaje  Wara el Mar Mayo 26, 2009 1:46 am

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Entonces vámonos a comer, dijo Tadeus, vamos a comer aquí abajo, en el Casimiro, oye, no puedes imaginar lo que te espera, ayer encargué para mi un sarrabulho al modo de Douro, el no va más, la mujer de Casimiro es de Douro, hace el serrabulho de una forma divina, es para morirse, no sé si me explico. No sé qué es el sarrabulho, dije, pero debe de ser un plato mortífero, como todos los platos que a ti te gustan, seguramente un plato con carne de cerdo, tú adoras la carne de cerdo, hasta con este calor comes carne de cerdo, pero antes de que nos vayamos al restaurante tengo que hablar contigo, incluso he traído una botella de champagne, ahora debe de estar caliente, pero podemos poner en las copas unos cubitos de hielo, aquí lo tienes, es un Laurent-Perrier, lo he comprado en la Brasileira do Chiado.
(…)
El sarrabulho venía en una bandeja de barro, de esas de color marrón con flores amarillas en relieve, de estilo popular. A simple vista, tenía un aspecto repugnante. En el centro de la bandeja estaban las patatas, doradas por la grasa, y alrededor, los trozos de carne y las tripas. El conjunto estaba empapado por una salsa marrón que debía de ser de vino o de sangre cocida, no tenía la más mínima idea. Es la primera vez que como una cosa de éstas, conozco Portugal desde hace muchos años, dije, lo he recorrido de arriba abajo y nunca he tenido el suficiente valor para probar este plato, hoy va a ser el final para mí, voy a acabar intoxicado. No te arrepentirás, dijo Tadeus al servirme, come, tímido mío, y no digas burradas. Hundí el tenedor en un trozo de carne casi con los ojos cerrados y me lo llevé a la boca. Era una delicia, una comida de un sabor refinadísimo. Tadeus se dio cuenta de ello, se puso radiante y sonrió con la mirada. Es un plato magnífico, dije, tienes razón, es una de las mejores cosas que he comido en mi vida.
(…)
Pues bien, dijo la Mujer del Señor Casimiro, si el señor quiere hacer un buen sarrabulho tiene que preparar la carne el día anterior, corta el lomo en trozos regulares y los pone en adobo con los ajos picados, vino, sal, pimientas y comino, al día siguiente se encontrará una carnecita muy aromática, el señor coge una cacerola de barro y corta en ella el tocino entreverado, que es como se llama a la grasa de las tripas, y lo deja derretir a fuego lento, pone a sofreír los tacos de carne en la manteca de cerdo con el fuego más fuerte y después lo deja cocer muy despacio, cuando la carne esté casi cocida se riega con el adobo del día anterior y se deja evaporar, entretanto, el señor corta la tripa y el hígado y los sofríe en la manteca hasta que quede todo bien dorado, aparte rehoga la cebolla con el aceite y lo une con el cuenco de sangre cocida, después lo junta todo en la cazuela y el sarrabulho ya está preparadito, lo aliña con más comino si le apetece y lo acompaña con patatas, gachas o con arroz, aunque yo prefiero las gachas, como ya le he dicho, porque es así como se hace en mi tierra, pero no es obligatorio.
La Mujer del Señor Casimiro suspiró por el esfuerzo que había hecho y apoyó una mano en su abundante pecho. Y ya está, dijo, a partir de ese momento el provecho es para la barriguita, ya sólo queda comérselo.

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Antonio Tabucchi - Janelas Verdes' Dream

Mensaje  Wara el Jue Mayo 28, 2009 2:03 am

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… y entonces yo le preparé una buena bebida, que es precisamente la bebida que estaba aconsejándole al señor, ¿no quiere probarla, ahora que ya ha hecho la digestión? Quizá, dije, ¿en qué consiste? Mire, dijo, no es exactamente un cóctel ni tampoco un long-drink, digamos que es una cosa que queda entre los dos, una bebida de mi invención, se llama <<Janelas Verdes’ Dream>>. El nombre está muy conseguido, dije, pero ¿cuáles son los ingredientes? Mire, querido amigo mío, dijo en tono confidencial el Barman del Museo de Arte Antiguo, normalmente no acostumbro a revelar los ingredientes de mi cocina, son un secreto profesional, pero como el señor es extranjero voy a decírselo: son tres cuartas partes de vodka, un cuarto de zumo de limón y una cucharada de menta piperita, se pone en la coctelera con tres cubitos de hielo, se agita hasta que duela el brazo y se quita el hielo antes de servirlo, la vodka y el zumo de limón combinan perfectamente, y el jarabe de menta piperita, aparte de darle fragancia, le da un color verde que es necesario a causa del nombre, no sé si lo entiende: verdes, Janelas Verdes, es fundamental. Muy bien, dije, creo que ahora mismo voy a probar el Janelas Verdes’ Dream, me está apeteciendo de verdad. Sabia elección, exclamó el Barman del Museo de Arte Antiguo, todavía le diré más: el zumo de limón quita la sed, el alcohol da energías, que son muy necesarias en un día como éste, y la menta piperita refresca los intestinos, sabia elección. Se levantó apresuradamente y fue hacia la barra.

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Antonio Tabucchi - Menú poético

Mensaje  Wara el Sáb Mayo 30, 2009 2:03 am

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Bueno, caballeros, dijo, entonces voy a decirles el menú del día, es un menú poético, pero la nouvelle cuisine requiere poesía, de primero tenemos una sopita <<Amor de perdición>> y una ensalada <<Fernâo Mendes Pinto>>, ¿qué les parece? Los nombres son pintorescos, dije, pero tendrá que explicarnos mejor en qué consisten. Pues verán, dijo la Mariazinha, la sopita <<Amor de perdición>> es una sopa de cilantro con mucho cilantro y menudillos de gallina, la ensalada <<Fernâo Mendes Pinto>> es una ensalada exótica, lleva aguacate, camarones y brotes de soja. Am I also to blame for the nouvelle cuisine?, me preguntó mi Invitado. I’m not responsible for those horrible names. En efecto, la nouvelle cuisine es un horror parte, dije, tiene toda la razón. ¿Su amigo sólo habla inglés?, nos interrumpió la Mariazinha, pues vaya una lata. ¿Y después?, le pregunté, ¿qué hay de segundo? Veamos, dijo las Mariazinha, déjeme que lo piense, sí, tenemos <<mero trágico-marítimo>>, lenguado <<interseccionista>>, anguilas de Gafeira à moda do Delfim y bacalao <<de escarnio y maldecir>>. Mi Invitado alzó una ceja y me susurró: Ask him how the sole is cooked. Se lo pregunté y la Mariazinha adoptó un a actitud de fastidio. Está relleno de fiambre, dijo, por eso se llama interseccionista, porque es pescado y carne. Mi Invitado sonrió irónicamente e hizo un gesto afirmativo con la cabeza. ¿Y las anguilas a la Delfín?, pregunté, ¿cómo las preparan? Están hechas en salmuera, dijo la Mariazinha, es una especialidad de la casa. No sé lo que es la salmuera, dije, ¿podría explicármelo? Mire usted, dijo la Mariazinha, sabe lo que es una caldereta de pescado, ¿verdad?, pues bien, la salmuera es un caldo que se saca de la caldereta de pescado, ahora le digo cómo se hace, se coge el unto de las anguilas y se le añade sal gruesa y vinagre. Esta salsa, que está buenísima, se añade a las anguilas de la caldereta, en fin, prácticamente es un plato parecido a la caldereta de anguilas á moda da Murtosa, sólo que el nuestro es más refinado, por eso lo llamamos anguilas de Gafeira à moda do Delfim. Pero Gafeira no existe, dije, es un lugar imaginario, un lugar literario. ¿Y qué más da?, dijo la Mariazinha, Portugal está lleno de lagunas, seguro que encuentran alguna laguna de Gafeira. Entonces, voy a pedirlo, dije, pero que sea media ración, sólo para hacerme una idea.

Antonio Tabucchi
"Requiem"

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Este menú tiene su interés porque es poética y literariamente explicable, es decir, está lleno de referencias reconocibles. Y bueno, que ya no hay más. Con un poco de atención podéis recomponer el puzzle y tenéis el libro casi enterito, listo para degustar. Very Happy
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Wolfram Fleischhauer - La línea púrpura

Mensaje  Wara el Lun Jun 15, 2009 12:08 am

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Hace semanas que se agotaron las últimas reservas de alimentos y la gente ha empezado a cocinar pieles de animales. Hay que chamuscar los pelos, raspar bien el cuero y después lavar y hervirlo. Y si se espera suficiente tiempo, su sabor se nos antoja tan delicioso como si de la carne de caza más fresca se tratara. Los que pertenecen al grupo de afortunados que aún tiene guardada un poco de grasa incluso pueden hacer albóndigas con estos ingredientes. En principio, yo creí que comer las pieles de burros y caballos era lo máximo que el hambre nos haría considerar como apetecible, pero desde que de las calles de nuestra ciudad desapareciera hasta el último perro algunos despabilados han descubierto el pergamino y se han puesto a probar con él. No sólo comen el pergamino en blanco, sino también el que ya está cubierto de letras. La gente ni siquiera tiene reparos en ingerir libros antiguos. Los ponen en remojo con agua durante uno o dos días hasta que se hinchan. A continuación, los hierven durante un día entero hasta que se hacen blandos y tiernos y, mezclándolos con hierbas y especias, los transforman en fricasé o pelotillas. Como el pergamino comienza a escasear, ahora ya nos comemos los parches de los tambores convenientemente hervidos (…) No existe apenas nada que no comamos.

Wolfram FLEISCHHAUER
"La línea púrpura"

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Re: tutto fa brodo...

Mensaje  savina el Vie Jun 19, 2009 12:21 pm

JULIAN BARNES
EL PERFECCIONISTA EN LA COCINA

"En una ocasión guisé una liebre en salsa de chocolate para un almirante jubilado. ¿Les parece una buena elección de menú? Era, desde luego, cuestionable, ya que nunca había intentado guisar este plato para nadie. El almirante era un sesentón furibundo, y apuesto a que poseía un determinado historial amoroso".
"...Cuando la liebre está estofada, se prepara la salsa derritiendo azúcar en una cazuela hasta que adquiere un tono dorado claro; luego se añade un poco de vinagre de vino. En teoría, se forma un sirope denso al que se le agregan chocolate, piñones, piel de fruta confitada y otros ingredientes. Pero lejos de eso, con una insubordinación violenta, la mezcla despidió una andanada de fogonazos y silbidos y se convirtió ipso facto en una especie de guirlache amargo. No había escapatoria de aquel atolladero. La liebre aguardaba a un lado, los ingredientes finales en el otro; sólo podían reunirse con la ayua de aquella salsa mediadora. Saqué otra cazuela y estaba derritiendo con aprensión el azúcar cuando oí que el almirante declaraba su pasión por la mujer para quien cocina el perfeccionista. Fue algo tan inesperado para mí como para ella y, a juzgar por el tono, para el propio almirante."
"El azúcar empezó a derretirse al tiempo que mi corazón, lo confieso, se endurecía un poco. Tenía la nariz metida en el manual de cocina, pero quizá mi concentración no estuviese en su apogeo, porque mis oídos apuntaban hacia el comedor. Llegué de nuevo al momento clave de la gastro-fusión y se produjo el mismo estallido que antes. ¿Era una especie de maldita metáfora? Pues lo siento, almirante, pero el menú ha cambiado. Vamos a tomar liebre con chocolate, pero sin la salsa. La salsa está en la sentina."
"... Y desde aquella noche no he vuelto a verme tentado a guisar liebre con salsa de chocolate. Aunque de vez en cuando me he preguntao a qué sabría un almirante asado. Sospecho que a ardilla".
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John Fante - La cocina, la verdadera patria

Mensaje  Wara el Lun Jun 22, 2009 10:47 am

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La cocina. La cucina, la verdadera patria, la cálida gruta del hada buena en las entrañas de la sombría tierra de la soledad, cazos de pociones dulces al fuego, gruta de hierbas mágicas, romero, tomillo, salvia y orégano, bálsamo de loto que devolvía la cordura a los lunáticos, la paz a los afligidos, la alegría a los tristes, pequeño mundo de treinta y cinco metros cuadrados donde el altar eran los quemadores, el círculo mágico el mantel de cuadros donde comían los niños, los niños crecidos, atraídos a sus orígenes, el sabor de la leche materna flotando aún en la memoria, perfume en las fosas nasales, los ojos relampagueando, y el mundo malvado quedaba lejos porque la vieja hada madre protegía a su camada de los lobos de fuera.


John Fante
"La hermandad de la uva"

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Re: tutto fa brodo...

Mensaje  Q el Miér Jul 29, 2009 2:43 am

Pero el calor no empañó su entusiasmo por la comida. Empezó el almuerzo con un guisado de ostras y gambas al vapor en salsa de yogur y mostaza; luego probó el pescado a la vindaloo, cuya salsa era tan picante que se le entumeció el labio superior y al instante sudó. Bebió un feni de jengibre helado con la comida -dos, en realidad- y para postre pidió bebinca. Su mujer quedó fácilmente satisfecha con un xacuti que compartió con las niñas; el plato consistia en un curry abrasador apenas suavizado con leche de coco, clavo de especia y nuez moscada. Además las hijas tomaron un postre helado de mango; el doctor Daruwalla lo probó, pero nada podia atenuar el ardor que sentia en la boca. Para remediarlo, pidió una cerveza fria. Después criticó a Júlia por permitir que las chicas bebieran tanto jugo de caña de azucar.


John Irving
Un hijo del circo
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Arto Paasilinna - Delicioso suicidio en grupo

Mensaje  Wara el Vie Ago 07, 2009 11:29 am

En las largas mesas del jardín de la mansión, a la sombra de los abedules, se sirvieron todos los manjares finlandeses habidos y por haber. Una gran variedad de pescados: tímalo a la cazuela, corégonos en su salsa, salmón marinado, arenques en salsa de mostaza o enrollados, tímalo ahumado, lucioperca asada al horno, budín de lucio y gratén se salmón. En grandes fuentes había huevas de pescado y crema agria, pepinos encurtidos, miel, cebolletas dulces, gachas de harina de cebada, avena y guisantes, cardo, setas saladas, remolacha en vinagre, tomates, nabo rallado y ensaladilla de arenques.

Se calculó que durante los tres días que duró el banquete fueron trescientos los invitados que allí comieron. ¡Y hubo de sobra para todos!

Además de pescado, también se sirvió todo tipo de carne al estilo tradicional: paletillas asadas de cordero, cerdo y reno ahumados, carnero con patatas asado a fuego lento en el horno del pan en grandes artesas de madera. Jamones enteros de cerdo asados, estofados de liebre y de reno, perdices, faisanes y otras aves preparadas de diferentes maneras. Redondo de cerdo entreverado de tocino, sopa de cordero y col, queso al horno, gratén de colinabos, blinis… y, naturalmente, montones enormes de pasteles de arroz al estilo de Carelia, acompañados de mantequilla y huevos revueltos.

Pastas de todo tipo, pasteles y galletas, gelatinas de frambuesa y otras frutas se sirvieron como acompañamiento con el café, así como coñac y demás licores. Detrás del establo de las vacas había un tonel de quinientos litros de cerveza a disposición de los invitados.

El pueblo comió, bebió y festejó a la joven pareja durante tres días enteros. Nunca se habían visto bodas tan imponentes. El anfitrión lo pagó todo con una sonrisa en los labios y dijo que tratándose de la llegada de un yerno a una hacienda como la suya, no había motivo para escatimar gastos.

Arto Paasilinna
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Re: tutto fa brodo...

Mensaje  savina el Lun Sep 07, 2009 11:47 am

"Hervir una coliflor en agua salada, sacarla poco cocida y trocearla. Echarla luego en una sartén donde se haya sofrito una cebollita cortada a tiritas. Aparte, freír un buen trozo de salchicha fresca, y en cuanto esté dorada, cortarla en rodajas de un centímetro como máximo, retirando la piel. Poner la colifror y la salchicha con el aceite de la fritura, añadir unas cuantas patatas cortadas en finas rodajas transparentes, aceitunas negras troceadas, sal y especias. Mezclar bien los ingredientes. Con un poco de masa de pan fermentada, preparar un hojaldre en forma de disco y colocar en una tartera de borde alto, llenar con la mezcla de ingredientes, cubrir con otro disco de masa de pan y juntar bien los bordes. Untar la parte superior con manteca de cerdo e introducir la tartera en el horno muy caliente. Sacar en cuanto se dore (tardará media hora).
Ésa era la receta de la empanada de cerdo que el comisario pidió que le dictaran después de haberse chupado los dedos... Para el primer plato habían optado por algo ligero: arroz a la siciliana, ese en que se notan los sabores del vino, el vinagre, las anchoas saladas, el aceite, el tomate, el zumo de limón, la sal, la guindilla, la mejorana, la albahaca y las aceitunas negras llamadas passuluna.
Eran platos que exigían vino, y la exigencia no quedó sin respuesta."
Andrea Camilleri. Las alas de la esfinge.
(Buen provecho para quien consiga saborear algun día tal empanada)
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Re: tutto fa brodo...

Mensaje  Q el Miér Sep 23, 2009 3:11 am

-Parece que habéis planificado un picnic Lang como los de siempre.
No me era necesario preguntale, ni mirar dentro de las cestas, para saber que contenían: dos parrillas en unas bolsa de lona manchadas, un saco de lona con los cubiertos y las pinzas para tostar el pan, una bolsa con teteras ahumadas y rayadas, dos docenas de platos y tazas de hojalata, paquetes de vasos de plástico, platos de papel, servilletas y toallas, un rollo de papel de cocina. Y, junto a todo esto, docenas de bocadillos, bolsas de maiz, botes de mayonesa y de mostaza, cajas de galletas, trozos de queso cheddar Cabot, botellas de zumo de manzana y de arándanos. En el frigorifico, listo para ser colocado en las cestas en el último minuto, debia haber un bol con ensalada preparada a la que solo le faltaba añadir la salsa, zanahorias y ramas de apio envueltas en un trapo húmedo, pastel helado de Sara Lee descongelándose, fruta de temporada que hubieran encontrado en McChesney y, por encima de todo, la pieza central de ese festival pagano, la carne, un docena de filetes, losas con vetas de grasa de dos centimetros de grueso, cada una suficiente para hartar a tres leñadores. Carne para un regimiento, y sobras para todos los perros del regimiento.

En lugar seguro, Wallace Stegner
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Re: tutto fa brodo...

Mensaje  savina el Mar Nov 17, 2009 10:16 am

Andrea Camilleri

"De primer plato, espaguetis con tinta jibia, la melancolía comenzó a ceder. Cuando terminó el segundo, calamares fritos crujientes, emprendió una precipitada huida hacia el horizonte. De regreso a Marinella, sintió los engranajes del cerebro lubrificados, fluidos, como nuevos. Volvió a sentarse en la galería."
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Re: tutto fa brodo...

Mensaje  savina el Mar Nov 17, 2009 10:19 am

Italo Calvino. Las ciudades invisibles.

"A ochenta millas de proa al viento maestral, el hombre llega a la ciudad de Eufemia, donde los mercaderes de siete naciones se reúnen en cada solsticio y cada equinoccio. La barca que fondea con una carga de jengibre y algodón en rama volverá a zarpar con la estiba llena de pistacho y semillas de amapola y la caravana, que acaba de descargar costales de nuez moscada y uvas pasas, rellena sus albardas para la vuelta con rollos de muselina dorada."
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Re: tutto fa brodo...

Mensaje  Q el Dom Nov 29, 2009 10:33 pm

El despiadado pais de las maravillas y el fin del mundo, Haruki Murakami

Despues de optar por un aperitivo, abrimos los menús. Nos tomamos tiempo para escoger. De primero, como antipasti, elegimos insalata di gamberetti alle fragole, ostriochi al vivo, mortadella di fegato, sepie al nero, melanzane alla parmigiana y wakasagi marinata. De primi, ella se decidió por los spaghetti al pesto genovese y yo, por unos tagliatelle alla casa.



-¿Qué te parece, si además compartimos unos maccheroni al sugo di pece? -sugirió ella.
-Me parece bien -dije.
-¿Cúal es el pescado del día? -se giró para preguntar al camarero.
-Hoy tenemos branzino fresco..., es suzuki -pronunció el camarero-, lo hacemos al vapor en cartoccio, con
almendras por encima.
-Tomaré esto - dijo ella.
-Yo tambien. y de contorni, spinaci y risotto ai funghi.
-Verdure cotte y risotto al pomodoro para mí.
-Quizá os parecerá que nuestro risotto llena mucho -dijo el camarero, un poco incómodo.
-Quizá si, pero los últimos días no he comido casi nada, y ella padece dilatación gástrica -expliqué.
-Es un agujero negro habitual - confirmó ella.
-De acuerdo -asintió el camarero.
-De postre tomaré granita di uva, crema freda, sufflé al limone y espresso- añadió la muchacha antes de que el camarero pudiera irse.
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Saul Bellow - Herzog

Mensaje  Wara el Miér Dic 02, 2009 11:13 am

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La vieja era tolstoiana, puritana. Sin embargo, comía carne y era una tirana. Era frugal, árida, limpia, respetable y dominante. Pero nada había en el mundo tan dulce, suave y fragante como su strudel hecho con azúcar morena y manzanas verdes. Ponía en su cocinar una extraordinaria sensualidad. Y nunca le daba a Daisy la receta.

Saul Bellow
"Herzog"

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Pío Baroja - La busca

Mensaje  Carmen Neke el Lun Mar 15, 2010 3:23 am

A media tarde, la Petra comenzó a preparar la comida. La patrona mandaba traer todas las mañanas una enorme cantidad de huesos para el sustento de los huéspedes. Es muy posible que en aquel montón de huesos hubiera, de cuando en cuando, alguno de cristiano; lo seguro es que, fuesen de carnívoro o de rumiante, en aquellas tibias, húmeros y fémures no había nunca una mala piltrafa de carne. Hervía el osario en el puchero grande con garbanzos, a los cuales se ablandaba con bicarbonato, y con el caldo se hacía la sopa, la cual, gracias a la cantidad de sebo, parecía una cosa turbia para limpiar cristales o sacar brillo a los dorados.

Después de observar en qué estado se encontraba el osario en el puchero, la Petra hizo la sopa, y luego se dedicó a extraer todas las piltrafas de los huesos y envolverlas hipócritamente con una salsa de tomate. Esto constituía el principio en casa de doña Casiana.

Gracias a este régimen higiénico, ninguno de los huéspedes caía enfermo de obesidad, ni de gota ni de cualquiera de esas otras enfermedades por exceso de alimentación, tan frecuentes en los ricos.
Pío Baroja: La Busca, Caro Raggio, Editor, Madrid, 1973.
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El viajero del siglo, Andrés Neuman

Mensaje  Q el Mar Jul 06, 2010 8:16 pm

Atravesando una sala de recepciones del tamaño de su casa, Sophie se vio deslumbrada por la catarata de arañas, el sendero blanco de las mesas, el centelleo de la vajilla. Creyó marearse contemplando el bamboleo de las piezas confitadas en cestitos de Sajonia, los jardines de exóticas verduras,las espirales de salsas, las montañas de merengue, los muros de turrón, las pirámides de frutas, los regueros de almendras, los mosaicos de ostras, los mares de pescados, el fuego de los vinos. Y en el centro una absurda, magnifica tarta en forma de cordillera con aludes de nata, riscos de pasta de cacao, cabañas modeladas con mazapán de Lübeck, pinos aderezados con hierba auténtica, trineos en nuez de cajú con perritos de fideo azucarado y esquiadores de confite, cada cual con su gorro, sus gafas, su bastón y su heraldo en el pecho.
Andrés Neuman, El viajero del siglo, Alfaguara, 2009
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Re: tutto fa brodo...

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